La red eléctrica de Puerto Rico continúa siendo el talón de Aquiles de la reconstrucción económica de la isla. En las últimas semanas, miles de abonados han experimentado interrupciones diarias en el servicio, afectando comercios, hospitales y hogares en múltiples regiones.
¿Por qué ocurren los apagones constantes?
Expertos señalan que el problema es dual: por un lado, las plantas generadoras operadas por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y Genera PR sufren de obsolescencia tecnológica y falta de mantenimiento adecuado. Por el otro, el sistema de transmisión y distribución de LUMA Energy lidia con subestaciones deterioradas y líneas propensas a sobrecargas mecánicas.
«No es solo un asunto de capacidad de generación, es la fragilidad de toda la infraestructura que no tolera cambios climáticos ni variaciones de demanda ordinarias», señaló un ingeniero consultor bajo condición de anonimato.
El futuro del contrato de LUMA
A nivel político y social, la insatisfacción ha impulsado manifestaciones y llamados a la cancelación o renegociación del contrato de alianza público-privada. No obstante, portavoces de LUMA argumentan que se han reemplazado miles de postes y luminarias, y que los proyectos de reconstrucción mayor financiados por FEMA ya están en marcha, aunque admiten que los resultados tomarán años en consolidarse.
Mientras tanto, más de 100,000 puertorriqueños han optado por instalar sistemas de energía solar con baterías residenciales, creando una red descentralizada que alivia la carga al sistema, pero expone la brecha de desigualdad para quienes no pueden costear dicha transición.