Tras reunirse con los familiares de Carlos Cotto Cartagena, el Departamento de Justicia de Puerto Rico comunicó que la totalidad de la evidencia recopilada durante dos rondas de investigaciones, extendidas por ocho años, llevó a la Fiscalía, la Policía y al Instituto de Ciencias Forenses a concluir que el abogado falleció accidentalmente al caer desde la azotea del Condominio Santa Teresa, en Miramar, la madrugada del 21 de septiembre de 2018.

La prueba obtenida para sustentar esta conclusión incluyó evaluaciones de dos patólogas forenses, hallazgos de autopsia, análisis toxicológicos, pruebas científicas y documentales, evaluación de la escena, historial médico, testimonios de las últimas personas que vieron al abogado con vida, entre otros elementos. Los expertos descartaron la participación de un tercero en la caída.

Juan Ramos García, jefe de los fiscales, expresó: “Comprendemos el profundo dolor de la familia. Escuchamos sus inquietudes con respeto y empatía, pero debemos actuar conforme a la evidencia y el derecho”.

Aunque la determinación del caso existía desde diciembre de 2024, Ramos García se reunió personalmente con la madre del licenciado y amplió la investigación para realizar entrevistas adicionales y otras gestiones necesarias antes de emitir la decisión final. Tras agotar las diligencias y analizar toda la evidencia, la conclusión se mantuvo: no hay fundamentos para cargos criminales. “La Fiscalía realiza investigaciones objetivas y completas, y solo presenta cargos cuando la evidencia lo permite en tribunales”, puntualizó.

La patóloga del Instituto de Ciencias Forenses, Dra. Irma Rivera Diez, concluyó que la muerte no es compatible con un asesinato. La patóloga Yocasta Brugal, contratada por la familia para una investigación privada, coincidió en el dictamen.

El cuerpo presentaba contusiones propias de una caída, sin señales de lucha física. Ninguna patóloga halló evidencia de pelea, golpes provocados por riña, ni heridas de arma blanca o de fuego infligidas por terceros.

El fiscal Edmanuel Santiago Quiles, designado al caso en febrero de 2022, enfatizó: “Investigamos todas las posibilidades, escuchamos y atendimos el sentir de la madre, examinamos todos los ángulos. La prueba descartó de manera contundente que la muerte fuera producto de asesinato o suicidio. Fue un caso fortuito”.

Durante la investigación, Santiago Quiles revisó el lugar de los hechos junto a peritos ingenieros y agrimensores, asegurándose de evaluar cada detalle.

Finalmente, la Fiscalía desmintió la teoría pública de que Cotto Cartagena fue asesinado por declarar en el caso contra Áurea Vázquez Rijos: distintos testigos confirmaron que nunca fue citado a ese juicio.

Con base en la evidencia y el peritaje de expertos, la Fiscalía cierra el caso y ratifica la conclusión: la muerte de Carlos Cotto Cartagena fue accidental, sin intervención de terceros.

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