El tifón Dolphin seguía debilitándose este martes tras avanzar hacia el interior de China, aunque las autoridades mantenían una alerta por lluvias ante la previsión de precipitaciones fuertes en amplias zonas del este, centro y norte del país después de dejar más de 1,6 millones de evacuados en las últimas jornadas.
El Centro Meteorológico Nacional situaba a las 05.00 hora local (21.00 GMT del lunes) el centro de Dolphin, ya como tormenta tropical, en la ciudad de Anqing (este), con vientos máximos de 20 metros por segundo.
El organismo prevé que el sistema avance hacia el oeste-noroeste a entre 15 y 20 kilómetros por hora y continúe perdiendo fuerza, aunque mantuvo una alerta naranja, la segunda más grave, por lluvias intensas.
Entre este martes y el miércoles, las autoridades esperan precipitaciones fuertes o torrenciales en amplias zonas del este, centro y norte de China, con lluvias especialmente intensas en provincias como Henan (centro), donde algunos puntos podrían acumular entre 250 y 300 milímetros.
El Centro Meteorológico también advirtió de la posibilidad de vientos tormentosos, granizo y, en áreas locales, tornados.
En el este del país, la situación aérea mostraba cierta mejora respecto al lunes, aunque persistían cancelaciones. Según datos de Feichangzhun consultados hacia las 08.00 hora local, el aeropuerto de Shanghái-Pudong operaba con una normalidad del 71 %, con 94 vuelos cancelados, mientras Hongqiao registraba un 88 % y 44 cancelaciones.
Pese a anotar algunas cancelaciones, también figuraban con tráfico normal Nanjing, Wenzhou, Ningbo y Hangzhou, en contraste con las grandes cancelaciones registradas la víspera en Shanghái y otros aeropuertos del este.
Por su parte, empresas aseguradoras radicadas en el este del país activaron además procedimientos de indemnización por daños asociados a Dolphin.
Solo en Shanghái se habían recibido hasta el lunes por la tarde 5.271 partes, con pérdidas estimadas en 94,83 millones de yuanes (13,2 millones de dólares), recogió la cadena estatal CCTV.
Dolphin tocó tierra el domingo en la provincia de Zhejiang (este) y dejó lluvias récord en Shanghái, donde una estación céntrica registró 312,9 milímetros en 24 horas, el máximo en más de 150 años, según medios locales.
El tifón se enmarca en un verano de elevada presión meteorológica en China, con tifones, lluvias torrenciales, riadas y deslizamientos que han dejado decenas de muertos y obligado a evacuar preventivamente a cientos de miles de personas en varias provincias.