Después de veinticinco años del estreno de 'El hijo de la novia', su director, Juan José Campanella, recuerda a EFE que "nadie la quería hacer porque pensaban que iba a ser un fracaso tremendo", pero resultó todo lo contrario y marcó la historia del cine argentino.
'El hijo de la novia' se estrenó el 16 de agosto de 2001 y fue el largometraje más visto del año en Argentina, con 1,69 millones de espectadores. Fue nominada al Óscar como Mejor Película Extranjera, se vendió a más de treinta países y cautivó a la crítica internacional en festivales como el de Montreal y Valladolid.
"Nadie la quería hacer porque pensaban que iba a ser un fracaso tremendo. Una gran amiga le pidió a un productor que me convenciera de no hacerla, porque me iba a arruinar la carrera", cuenta a EFE en una llamada telefónica desde Nueva York, donde está rodando la temporada 28 de la serie estadounidense 'La ley y el orden'.
Protagonizada por Ricardo Darín, Norma Aleandro y Héctor Alterio, tres de los grandes intérpretes que ha dado el cine argentino, 'El hijo de la novia' cuenta la historia de un cuarentón desbordado de trabajo que accede a cumplir un capricho de su padre: casarse con su madre con alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa de la que poco se hablaba entonces y que también padeció la madre de Campanella.
La película, inspirada en la historia de sus padres, trata temas poco taquilleros para aquellas fechas -la vejez y la enfermedad- y el éxito puede residir en su universalidad: "Convertirnos en padres de nuestros padres es algo que nos va a pasar a todos", dice el oscarizado cineasta.
La madre, quien toda su vida había soñado en casarse por la Iglesia, encuentra trabas para concretar un anhelo que hacia el final de la vida le pertenece más a su pareja que a ella, mientras la burocracia eclesiástica no avala la consumación del matrimonio de alguien que no se encuentra en sus plenas facultades.
"En realidad el problema que tuvieron mis padres no fue el alzheimer, sino que mi mamá había sido una de las primeras en divorciarse, cuando se permitió por ley durante el Gobierno de (Juan Domingo) Perón", revela Campanella.
La película, coescrita con su medio hermano Fernando Castets, fue "terapeútica" para toda la familia y representó "un antes y un después" en la carrera del director.
"Pude empezar a vivir de mi profesión, a los 42 ya se estaba haciendo duro", dice el afamado director, antes de añadir que a partir de ese momento pudo trabajar "con libertad' guiones poco comerciales "con la tranquilidad de que se harían película".
Así surgió 'Luna de Avellaneda' (2004), que "solo se hizo por el éxito de la anterior" y que también tuvo una excelente acogida internacional.
Campanella cuenta que fue el actor argentino Guillermo Francella quien impulsó que 'El hijo de la novia' se realizara, cuando se topó con el guión que el cineasta le había dejado al productor Adrián Suar en un camerino: "Es un peliculón, como me gustaría hacerlo a mi", le dijo.
Aunque Francella no terminó trabajando en aquella película, si lo hizo tiempo después en la ganadora al Óscar 'El secreto de sus Ojos', también dirigida por Campanella y la que permitió al actor lucirse en un papel dramático, fuera de los roles cómicos en los que estaba encasillado: "Un buen actor cómico casi siempre es un gran actor dramático, algo que no pasa al revés", dice el director.
En cuanto al reparto de 'El hijo de la novia', Campanella dice que la película se escribió con Darín, con quien siempre tuvo "una comunión con respecto al humor", condimento indispensable de todas sus películas, y "una de las grandes herramientas que tiene la humanidad para no desesperarse".
Pero Héctor Alterio, dice el cineasta, "superó a todos".
"Era una persona encantadora, un gran profesional, que tomaba la dirección de manera genial, nunca un rasgo de divismo", recuerda sobre uno de los más grandes actores argentinos, fallecido en 2025.
El artífice de 'El hijo de la novia' destaca también la "técnica pura" de Norma Aleandro. Según el director, "para interpretar a una persona con alzheimer no se puede utilizar la memoria emotiva, porque las personas con esa enfermedad no conectan de esa manera".
Luego de un cuarto de siglo de su primer éxito internacional, Campanella, quien hizo el grueso de sus películas en coproducción española con Gerardo Herrero, dice que 'El hijo de la novia' difícilmente podría realizarse hoy porque "el cine ha cambiado radicalmente".
"Ha perdido la importancia social que tenía en ese momento. Quedamos los fanáticos yendo al cine nomás", afirma, antes de rogar por "una reacción pendular" que cambie el rumbo de una industria que "busca desalentar las individualidades".
Florencia Pessarini