El periodista deportivo Elwood Cruz recordó en un escrito publicado en sus redes la tragedia que cambió para siempre la vida del boxeador puertorriqueño Prichard Colón y planteó la necesidad de revisar las prácticas de seguridad en un deporte que, según afirma, le falló al púgil.
Cruz dedicó una carta a la memoria de Colón, en la que recordó la trayectoria del boxeador puertorriqueño, la tragedia ocurrida durante su combate del 17 de octubre de 2015 y los años de lucha que siguieron para el atleta y su familia. Colón falleció el jueves, casi once años después del combate que cambió su vida, luego de permanecer durante años con severas consecuencias neurológicas tras la pelea ante Terrel Williams.
En su carta, Cruz describió a Colón como “una joven promesa del boxeo, un atleta dedicado y un hijo excepcional”, y recordó el entusiasmo que generaba su carrera ascendente antes de aquella noche.
“De mirada dulce y brillante te abrías paso con talento y dedicación hacia grandes glorias para ti y los tuyos”, escribió.
Cruz rememoró la manera en que se desarrolló el combate y expresó su indignación ante los golpes que, según denunció, Colón recibió en la parte posterior de la cabeza.
“En nuestra casa veíamos y reclamábamos con rabia e impotencia cada golpe abusivo y asesino”, relató.
El periodista también dirigió sus cuestionamientos hacia la actuación del árbitro, cuya función, sostuvo, debía ser garantizar el control y la seguridad de los púgiles.
“La indignación era mayor al ver la incompetencia de la tercera persona en el ring. El que tiene más de cerca el combate. Quien se suponía debía mantener el control, velara por la seguridad y la pureza del combate”, escribió.
Según Cruz, Colón había advertido durante la pelea sobre los golpes que estaba recibiendo.
“Diste la voz de alerta temprano sin renegar el intercambio de golpes… siempre con respeto. Pero cayó en oídos sordos”, sostuvo.
La pelea terminó teniendo consecuencias devastadoras para Colón. El boxeador sufrió una lesión cerebral que lo dejó con graves secuelas y que transformó por completo su vida y la de su familia.
Cruz recordó precisamente esa transformación al describir al joven boxeador después de la tragedia.
“Tu mente se desconectó del cuerpo. Tu mirada conservaba el mismo brillo pero estaba triste, ausente de tiempo y espacio. Tu sonrisa seguía intacta”, escribió.
Durante los años posteriores al combate, la familia de Colón enfrentó múltiples etapas de recuperación, frustraciones y recaídas, mientras el caso se convertía en una historia seguida de cerca por Puerto Rico.
“Hubo muchas batallas, victorias, recaídas, frustraciones e intentos”, recordó Cruz. “¡Qué bravo eras Prichard. Qué maravillosa tu familia! Qué mucho habías sembrado en el corazón de todo un pueblo en tan poco tiempo.”
El periodista también planteó una reflexión sobre la responsabilidad colectiva ante lo ocurrido.
“Siento que te fallamos. Que el deporte que amabas te falló. Que los reglamentos y procesos no te protegieron y no fueron suficientes”, afirmó.
Cruz cuestionó además si quienes tenían autoridad para intervenir tuvieron la voluntad de hacerlo.
“Que quienes tenían el poder de acabar con esa injusticia no se atrevieron a hacerlo o… ¿no quisieron?”, escribió.
Uno de los elementos que destaca la carta es que la tragedia de Colón tuvo consecuencias en las reglas del deporte. El Consejo Mundial de Boxeo adoptó posteriormente la llamada Regla Prichard Colón, relacionada con la prohibición y penalización de los golpes ilegales en la nuca y la responsabilidad de los árbitros de intervenir ante este tipo de acciones.
Para Cruz, ese cambio reglamentario constituye parte del legado que dejó el boxeador.
“Tú, sin saberlo, provocaste un cambio sólido hacia esa dirección”, sostuvo.
La carta también evita reducir la tragedia exclusivamente a la figura de Williams, el rival de Colón aquella noche.
Cruz reconoce que el boxeador estadounidense también quedó marcado por lo ocurrido.
“Terrel Williams, tu rival de aquella fatídica noche también lleva la suya. Nunca volvió a ser el mismo… vive en silencio”, escribió. “Pienso que también necesita de oración porque tu partida debe ser hoy como un puñal en el pecho.”
Sobre el árbitro Joseph “Joe” Cooper, Cruz cuestionó su actuación durante el combate y señaló que posteriormente fue objeto de consecuencias profesionales.
La reflexión apunta directamente a la responsabilidad de quienes administran y regulan los deportes de contacto.
“Tenemos que internalizar de una vez y por todas que quienes practican deportes de alto contacto son vidas valiosas”, escribió.
Para Cruz, muchos jóvenes encuentran en el boxeo una vía para buscar mejores oportunidades y salir de condiciones económicas difíciles, lo que aumenta la responsabilidad de quienes están llamados a protegerlos.
“Pienso que debemos iniciar un cambio para que nunca más la sonrisa, el brillo de los ojos, la esperanza y los sueños se pierdan en el sufrimiento y el dolor… Porque a la hora de la verdad uno de nuestros deberes más importantes en esta tierra es proteger todo lo que representa vida. Y no podemos volver a fallarte.”