El comisionado residente, Pablo José Hernández, defendió este miércoles en una entrevista concedida al programa radial Primer Round de Magic un enfoque pragmático frente a la gestión pública, la privatización de servicios esenciales y proyectos de desarrollo económico de gran escala como Esencia. Bajo una visión orientada a evaluar los resultados reales por encima de ideologías, el funcionario sostuvo que la clave del éxito gubernamental no reside en privatizar por costumbre ni en estatizar por principio, sino en garantizar que los servicios operen eficientemente para la ciudadanía.
La privatización de servicios gubernamentales suele generar descontento cuando falla la fiscalización de las empresas contratadas, un aspecto que Hernández identifica como la principal deficiencia del Estado en la supervisión de alianzas público-privadas. Para el comisionado, delegar responsabilidades no exime al Gobierno de su deber de monitorear de cerca el cumplimiento de las obligaciones contractuales.
«Muchos de estos contratos incluyen unas obligaciones de fiscalización al gobierno que el gobierno no las cumple (…) Si tú no estás supervisando a la gente que tú contratas, poco a poco van a tratar de pasar con el mínimo. Tú tienes que estar encima siempre asegurándote que den el máximo y que cumplan con sus obligaciones», señaló Pablo José Hernández en Primer Round.
Frente al debate de si la gestión gubernamental debe ampliar o reducir la privatización en el futuro, Hernández rechazó las posturas absolutas y basó su modelo de gobernanza en una célebre máxima del exgobernador Luis Muñoz Marín para argumentar que el criterio determinante debe ser la efectividad del servicio.
«Mi filosofía es la misma filosofía que Luis Muñoz Marín articuló de una manera muy coloquial en 1968: ‘No hay vacas sagradas, hay vacas enclenques y vacas gordas, lo importante es que funcione’. Van a haber situaciones donde un servicio lo provee mejor el sector privado y situaciones donde un servicio lo provee mejor el sector público», explicó el comisionado residente.
En ese sentido, Hernández detalló que la intervención del Estado se justifica en áreas donde el mercado no ofrece garantías, mientras que la competencia privada es preferible cuando demuestra superioridad técnica y de servicio. Bajo esa premisa, rechazó la privatización de corporaciones públicas como la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), recordando fracasos del pasado, aunque se mostró abierto a evaluar alternativas en áreas administrativas si se demuestra una mejora real.
«Si el gobierno es el único que puede proveer un servicio esencial porque el mercado no lo va a poder proveer, entonces es deber del gobierno hacerlo. Si llega el momento en el que el mercado ofrece un servicio mejor que el gobierno y en el que la competencia es mejor que tener esto en manos del gobierno, pues yo creo que debe estar en manos privadas (…) Si tú me pruebas que algo lo puede ofrecer mejor el sector privado que el gobierno, para mí lo importante es que funcione», afirmó Hernández.
«Luz verde al desarrollo, pero sin dejar a la gente sin agua»: la visión del comisionado sobre Esencia
Esta misma filosofía de apertura pragmática la aplicó al abordar la polémica en torno al proyecto de desarrollo Esencia. Para Hernández, iniciativas de esta índole no deben descartarse por narrativas opuestas a la inversión privada o la riqueza, pero enfatizó que su viabilidad depende estrictamente de que no perjudiquen los recursos y servicios de las comunidades aledañas, requiriendo un aval técnico certificado sobre su autosuficiencia.
«Yo no estoy en contra de un desarrollo económico que tome en consideración todas las necesidades. Lo que yo no quisiera ver es que se construya un hotel y que de momento el pueblo de Cabo Rojo se quede sin agua (…) Yo no creo en esta narrativa de ‘ah, es que esto es para ricos y los ricos son malos’, yo lo veo como una oportunidad. Pero no puede ser tampoco que construya algo que deja sin agua a la gente», aseveró durante la entrevista radial.
Finalmente, el comisionado residente advirtió que las fallas de infraestructura para dar soporte a proyectos de inversión revelan deficiencias profundas de planificación estatal, las cuales terminan lacerando la imagen internacional del país para atraer capitales.
«Creo que también es un fracaso de Puerto Rico que ellos hayan llegado tan lejos y que de momento venga la Triple A y la AEE a decir: ‘No, es que no hay agua y luz para este proyecto’. O sea, eso también es un fracaso como gobierno y como país (…) Eso afecta la credibilidad de Puerto Rico como lugar atractivo para invertir», puntualizó Hernández.
