Cuando se cumplen cuatro años desde la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico, en las calles de Teherán se vive una relajación de las restricciones de vestimenta probablemente no vista desde la llegada de la República Islámica, una situación que ha provocado críticas por los sectores ultraconservadores del país persa. 


En Teherán y otras ciudades grandes del país, muchas iraníes han abandonado completamente el velo, con melenas teñidas de rubio, maquillaje y ropa que no desentonaría en las calles de una ciudad europea. 


Se ha dejado de usar también el sobretodo para disimular las formas del cuerpo femenino e incluso las mangas cortas y las prendas de tirantes han aparecido en las calles de la República Islámica. 


Todo ello es el resultado del movimiento de desobediencia civil femenino que surgió tras la muerte de Amini el 16 de septiembre de 2022 tras ser detenida por la Policía de la moral por no llevar bien puesto el hijab. 


La muerte de la joven kurda de 22 años provocó unas protestas de marcado tono feministas que al grito de “mujer, vida, libertad” pidieron el fin de la República Islámica, y que solo desaparecieron tras una represión estatal que causó 500 muertos y 22.000 detenidos.

Pero tras el fin de las protestas continuó una suerte de desobediencia civil con mujeres negándose a cubrirse el cabello a pesar de detenciones y castigos como la confiscación de vehículos.

El Gobierno anunció a finales de 2024 que no estaba aplicando las leyes que castigaban la falta de uso del velo y desde entonces se ha ido ganando libertad en la vestimenta femenina, símbolo innegociable hasta hace nada de la república fundada por el ayatolá Ruholá Jomeiní en 1979.

“Creo que ahora hay mucha más libertad. Antes nunca había existido una situación así en la República Islámica”, dice a EFE Leila, una ama de casa de Teherán de 38 años. 


La mujer cree que el velo se ha convertido en algo “opcional” y que cada mujer decide si se lo pone, a pesar de que sigue siendo obligatorio por ley. 


Yasamin, diseñadora gráfica de 45 años de Teherán, coincide con Leila: “No recuerdo que durante la República Islámica haya habido antes una libertad semejante en la forma de vestir”. 


La artista explica a EFE que “la muerte de Mahsa Amini marcó un antes y un después” porque “las mujeres empezamos a sentir que no teníamos por qué aceptar como normal algo que consideramos una decisión personal”.


A pesar de la libertad con la vestimenta, la República Islámica mantiene leyes que limitan la libertad de las mujeres y que establecen que las féminas casadas necesitan el permiso del marido para estudiar, trabajar o tener pasaporte, por ejemplo.


En los últimos meses además se han emitido duras condenas contra mujeres, como en el caso de la cantante Parastoo Ahmadi sentenciada a 74 latigazos por emitir un concierto en línea en el que aparecía sin velo. 


Críticas de los conservadores

La creciente libertad en la forma de vestir de las mujeres ha provocado airadas críticas entre los ultraconservadores. 


“Ahora la situación es tal que la desnudez se ha generalizado y hay que tomar una decisión al respecto”, dijo el vicepresidente del Parlamento iraní, Ali Nikzad, recientemente. 


El legislador pidió que entre en vigor una ley aprobada por el Parlamento en 2025 que endurecía las penas por falta de uso del velo, pero que no llegó a ser promulgada por el presidente de Irán, Masud Pezeshkian. 


En un aspecto más práctico, en los últimos meses han sido cerradas cafeterías en Teherán por la presencia de mujeres sin velo, según han informado diarios reformistas como Etemad, pero las autoridades no han dado explicaciones públicas. 


Temor al después de la guerra

La relajación de la imposición del código de vestimenta se ha visto influido también por las guerras con Estados Unidos e Israel, con unas autoridades iraníes que buscan rebajar las tensiones internas frente al enemigo exterior, algo que han admitido en público.

“Actualmente, debido a las condiciones de la guerra, por el momento no podemos hacer frente a esta cuestión como deberíamos”, dijo recientemente respecto al velo Golam Ali Hadad Adel, miembro del Consejo de Discernimiento del Sistema, organismo que media entre los poderes del Estado.

Muchas mujeres en Teherán temen que las autoridades traten de reimponer el velo cuando acabe la guerra con Estados Unidos, pero no creen que lo consigan. 


“Volver a llevar a la sociedad a la situación anterior a Mahsa se ha vuelto muy difícil”, dice Leila a EFE. 


“Ahora muchas mujeres ya no están dispuestas a renunciar a sus derechos", asegura.

Jaime León 


Por EFE

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