James Rodríguez irrumpió en la selección colombiana el 11 de octubre de 2011 en La Paz ante Bolivia. Sirvió una asistencia para destrabar un partido enredado de Eliminatorias que acabó en triunfo por 1-2 y allanó un camino internacional exitoso que culminó este martes con el anuncio de su retiro del equipo nacional.

A sus 35 años, el volante -que hoy milita en el Atlético Nacional- cerró la etapa más importante de su carrera, la que lo convirtió en un ícono global del fútbol y le abrió las puertas del Real Madrid.

El partido de La Paz, en el que Leonel Álvarez le permitió vestir por primera vez la camiseta tricolor, con el número 5, fue el preludio de una trayectoria que llevó a James a convertirse en el mayor referente de la historia de la selección colombiana.

Inicios y crecimiento

Su trayectoria con la tricolor comenzó en la selección sub-17, con la que disputó el Mundial de la categoría en 2007 y sirvió una asistencia.

Sin embargo, su nombre comenzó a ser importante con la selección colombiana en 2011 durante la Copa del Mundo Sub-20 con sede en el país cafetero.

A este torneo James llegó como jugador del Oporto, club que lo fichó en 2010 tras haber sido una de las principales figuras de Banfield en el título de la liga argentina de 2009.

El creativo no tuvo ningún problema con cargar el peso de la camiseta número 10 y fue una de las grandes figuras colombianas en ese Mundial, con tres anotaciones y dos asistencias, que lo convirtieron en uno de los jugadores con mejor futuro y cotización internacional.

Eso le abrió menos de dos meses después las puertas de la selección absoluta, en la que tuvo un debut brillante frente a Bolivia que le hizo empezar a ganarse el cariño del público.

En 2012, con la llegada del argentino José Pekerman al banquillo de Colombia, el 10 vivió su mejor etapa y lideró, junto a Radamel Falcao García, al seleccionado que se clasificó al Mundial de Brasil 2014, lo que supuso el regreso a una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia.

En las Eliminatorias, el creativo disputó 15 partidos en los que anotó tres goles y sirvió dos asistencias.

Ícono global

En 2014, James jugaba en el Mónaco y tuvo una temporada marcada por los altibajos. En esa época ya era un jugador importante para la selección colombiana, pero la carga del equipo la llevaba Falcao, que se perdió el Mundial por una lesión de ligamentos.

En la Copa Mundo de Brasil, el volante mostró su mejor versión y además de anotar seis goles, fue el mejor jugador de la fase de grupos y sirvió dos asistencias que llevaron a Colombia, por primera vez en su historia, hasta los cuartos de final.

Una de las imágenes más recordadas del campeonato la protagonizó James en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, cuando recibió con el pecho un pase del centrocampista Abel Aguilar, se giró y, sin dejar caer el balón, sacó un zurdazo que se clavó en la esquina superior derecha de la portería del uruguayo Fernando Muslera.

Ese gol le valió el Premio Puskas de 2014, el reconocimiento global y un recuerdo imborrable para millones de colombianos a los que James ilusionó con la gloria.

 El referente de Colombia

Tras ese Mundial, James se mantuvo como el referente de Colombia y fue uno de los líderes del equipo en el camino al de Rusia 2018, donde sólo pudo jugar la fase de grupos porque una molestia en el sóleo de su pierna derecha le impidió seguir en el campeonato.

A pesar de que su carrera de clubes fue intermitente, el 10 siguió siendo una ficha clave de la selección colombiana -a pesar de que vivió etapas irregulares- y reivindicó su legado en la Copa América de 2024, en la que a pesar de perder la final contra Argentina fue elegido el mejor jugador del torneo.

El creativo siguió liderando al equipo y lo ayudó a clasificarse al Mundial de 2026, en el que protagonizaría su último partido con la camiseta tricolor, el empate 0-0 con Suiza por los octavos de final, duelo que los europeos se llevaron 4-3 en la tanda de penaltis.

A pesar de que en Norteamérica no tuvo un buen rendimiento e hizo un Mundial discreto, James dejó la camiseta de la selección colombiana como el ídolo que durante 15 años la llevó a competir al más alto nivel y plantar cara a los mejores equipos del mundo.

Por Jorge Gil Ángel

Por EFE

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