Raúl Casado

Madrid, 16 sep (EFE).- Muy alejado de los escenarios apocalípticos que dibujan los propios responsables de los gigantes tecnológicos, el presidente del Comité para Tecnologías Digitales Nuevas y Emergentes del Consejo de Europa, Mario Hernández, considera que las grandes empresas de inteligencia artificial están tratando de una forma velada de controlar la regulación de esta tecnología.

En una entrevista con EFE, Mario Hernández dijo que esas advertencias apocalípticas pueden ser una estrategia para influir en la regulación, y defendió la creación de marcos jurídicos y éticos estrictos que den prioridad al control democrático y a la protección de los derechos humanos, y sobre todo de no limitar el debate y la construcción del relato a quienes tienen tantos intereses económicos en la materia.

Mario Hernández es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid y desde el pasado mes de abril preside el Comité Director para las Tecnologías Digitales Nuevas y Emergentes del Consejo de Europa, heredero -con más competencias y medios- del Comité de Inteligencia Artificial que lanzó este organismo supranacional para velar por que las nuevas herramientas tecnológicas se ajusten a los derechos humanos y a los principios democráticos.

Reconoció, sí, que la IA puede acarrear riesgos "serios" y hasta afectar a infraestructuras críticas o a la seguridad, pero adviertió que las declaraciones de los directivos de las grandes empresas (OpenAI, Antrophic o xAI) pretenden guiar el marco regulatorio para que se ajuste a sus propios intereses económicos, y mantiene que esta tecnología no se puede frenar, pero sí regular con firmeza para no perder el control.

Y en ese sentido defendió, frente a los modelos que imperan en otros países, la posición de la UE y del Consejo de Europa y su apuesta por garantizar que todos los sistemas de IA respetan los derechos fundamentales, la democracia y la supervisión humana.

La IA como motor 'multiplicador' de otras disciplinas

Mario Hernández tachó de "capciosas" las declaraciones llamando a frenar esta tecnología, y precisó que "no hay una sola IA", sino muchas tecnologías, porque es una herramienta clave para la seguridad nacional, los conflictos híbridos y el ámbito militar, pero también un motor multiplicador de otras disciplinas, como la medicina personalizada, la robótica, la neurotecnología o la computación cuántica.

"Hay muchas tecnologías que pueden tener, si se usan de una forma inadecuada, efectos apocalípticos", manifestó, y señaló: "si yo sé que estoy fabricando un producto contaminante y cancerígeno, lo primero que hago es alertar y no seguir desarrollándolo; si ellos piensan que lo que están haciendo es perjudicial para la humanidad, que sus IA pueden aprender y saltarse todos los guardarraíles de seguridad….".

Defendió los pasos ya dados desde el continente europeo, y entre ellos el Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial que aprobó el Consejo de Europa, el primer tratado internacional jurídicamente vinculante en este ámbito y que ha sido ya ratificado por la UE y está en proceso de estudio en otros países (Estados Unidos, Canadá, Japón o Suiza) para incorporarlo a sus ordenamientos jurídicos.

Una apuesta por la innovación sin perder el control

Mario Hernández explicó que, mientras otros países debaten si se suman al Convenio Marco, el propio Consejo de Europa ha desarrollado sus propias herramientas -que ha puesto a disposición de empresas y de instituciones públicas- para evaluar el impacto que los diferentes sistemas de inteligencia artificial pueden tener sobre los derechos humanos y la democracia y para minimizar los riesgos de las nuevas realidades tecnológicas.

Serán esos marcos regulatorios, a su juicio, los que impedirán que impere la 'anarquía digital', y celebró la proactividad de los gobiernos europeos para que la IA esté anclada siempre a los valores humanos y supeditada a la supervisión humana.

Así, Mario Hernández apostó por que la necesaria regulación no ceda ante los relatos "apocalípticos" de quienes pretenden controlar esa ordenación, por atender la IA como una tecnología capaz de multiplicar de forma exponencial otras disciplinas, por una gobernanza firme basada en los derechos humanos y el Estado de Derecho, y por mantener una actitud crítica que propicie la innovación "sin perder el control".

Por EFE

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