La presidenta de LUMA Energy, ingeniera Janisse Quiñones, rechazó anoche las acusaciones de que la empresa haya provocado intencionalmente interrupciones del servicio eléctrico en puntos como Plaza Las Américas y Plaza del Caribe como aseguraron esta semana el zar de energía, Josué Colón, la secretaria de la gobernación Norma Burgos y la propia gobernadora Jenniffer González.
Calificó la imputación como una alegación seria, «de locos», que debe ser examinada con datos.
“Es una alegación muy seria y yo exhorto al gobierno, al Negociado (de Energía), al Colegio de Ingenieros a buscar la data. Yo no me levanto todos los días para decir a quién voy a chavar hoy”, afirmó la ejecutiva al reaccionar a los señalamientos en Jugando Pelota Dura.
La presidenta sostuvo que las expresiones no solo cuestionan las decisiones operacionales de la empresa, sino que representan una falta de respeto a los profesionales que trabajan en el sistema eléctrico.
“No solo es una alegación seria. Es una falta de respeto a los profesionales que trabajan en LUMA. Estas personas, especialmente los que trabajan en el centro de control, fueron empleados de PREPA por más de 30 años. No son gente sin experiencia”, afirmó.
En ese contexto, recordó que muchos de esos empleados trabajaron junto al hoy zar de energía durante sus años en la Autoridad de Energía Eléctrica.
“Fueron compañeros del ingeniero Josué Colón, trabajaron para Josué Colón. Yo me imagino que él no le quiere faltar el respeto a sus compañeros, que se conocen como grandes profesionales en la industria”, indicó.
La ejecutiva explicó que los relevos de carga no responden a una decisión arbitraria de desconectar sectores, sino a mecanismos utilizados para proteger la estabilidad del sistema ante deficiencias en la generación.
“Nosotros hacemos relevos de carga por dos razones. Una, por una baja frecuencia. Se sale una máquina de súbito y baja la frecuencia. Si yo no estabilizo la frecuencia, automáticamente se puede caer el sistema completo porque las generatrices se van a proteger para no dañarse. Eso pasa automáticamente”, explicó.
Según detalló, esos relevos suelen ser temporeros. “Esos relevos de carga usualmente duran de 20 a 30 minutos. Los hemos visto muchas veces esta semana”, indicó.
También distinguió entre los relevos automáticos provocados por eventos en el sistema y los relevos manuales que se realizan cuando la demanda supera la capacidad disponible.
“Los relevos manuales son cuando, al final del día, cuando hay una carga mayor, la generación no es suficiente”, sostuvo.
La presidenta alertó, además, sobre la falta de reserva operacional en el sistema de generación de Puerto Rico. Afirmó que desde su llegada a LUMA no ha habido un solo día en que el sistema haya contado con la reserva mínima estándar necesaria para operar de manera segura.
“Desde que yo llegué no ha habido un solo día que el sistema tenga la reserva mínima estándar para operar el sistema, que son 820 megavatios”, afirmó. Al referirse a la situación de hoy, indicó que la reserva disponible era considerablemente menor a la necesaria. “Hoy estaba en 98. Se supone que tenga 800 (megavatios)», expresó.
Ante este panorama, reclamó que Puerto Rico continúe invirtiendo tanto en generación base como en generación temporera, aunque advirtió que ambas cumplen funciones distintas. “Tenemos que seguir invirtiendo en generación base y en generación temporera. La generación temporera nos ayuda temporeramente, pero la generación base está en decadencia”, dijo.
El envejecimiento de las plantas, dijo, continúa siendo uno de los principales problemas estructurales del sistema. “La unidad más joven del sistema de la AEE tiene 24 años”, afirmó.
Justo ayer, LUMA Energy anunció la petición de un aumento en la tarifa base residencial promedio en Puerto Rico, que podría significar un aumento aproximado en la factura de $48 al mes a partir de octubre, según una reconciliación tarifaria sometida ante el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) que equivale a 6.07 centavos por kilovatio-hora (kWh).
El ajuste propuesto, aseguró la empresa, responde a un sobregasto reportado durante el trimestre de julio a septiembre por las entidades encargadas de producir la energía, debido al alza en los costos de combustible y la compra de electricidad.
Según el comunicado, las razones principales de esta diferencia presupuestaria incluyen un mayor consumo de energía provocado por las altas temperaturas del verano, el incremento global en los precios del petróleo por conflictos geopolíticos en Medio Oriente que afectan el transporte marítimo, el uso intensivo de baterías por parte de los clientes y la utilización de combustibles más costosos cuando las plantas generatrices operan a menor capacidad.
