Los cambios y ciertas señales de apertura que ha dado el gobierno interino de Venezuela "son cosméticos" porque "en la realidad nada ha cambiado" y si "alguien se sale de la raya" el aparato represivo está listo para actuar, asegura la presidenta de la Comisión Internacional de la ONU para Venezuela, Sofia Macher.

En una entrevista con EFE en Ginebra, donde esta Comisión presentará el viernes al Consejo de Derechos Humanos un informe sobre lo ocurrido desde la captura de Nicolás Maduro, Macher sostiene que la única forma de detener las violaciones de los derechos humanos de los venezolanos es desarmando el aparato represivo, lo que -agrega- debe ser una exigencia de la comunidad internacional en contacto con las autoridades actuales.

"Todo sigue siendo como una Espada de Damocles, si te portas bien no pasa nada, pero si te sales de la linea, haces algo que no le gusta a los que están en el poder, entonces todo está allí, intacto, para volver a reprimir", explica, tras observar que si bien hubo cambios entre los responsables de las entidades vinculadas a esta política, "los mandos medios que implementan la represión siguen intactos".

Macher no niega que la captura de Maduro por parte de Estados Unidos fue un punto de inflexión, pero lo ve como mucho como "una ventana de oportunidad" que debe ser utilizada por los países que más influencia tienen en Venezuela, aunque evita apuntar directamente a Washington como único responsable de ejercer tal presión.

"Actualmente siguen vigentes todas las leyes destinadas a controlar a la sociedad civil y que se usan para instrumentalizar la eliminación de la oposición", agrega.

"No es que no haya pasado nada, sí ha pasado (…) Hay algunos periodistas que tocan temas que antes no se atrevían a abordar, hay gente de organismos de derechos humanos que tenía restricciones para salir del país y han recibido permiso, pero ¿significa esto que las cosas han cambiado? No, porque en la práctica todo el aparato sigue en su sitio", insiste la presidenta de la Comisión, socióloga y una de las figuras históricas del movimiento de derechos humanos en Perú.

La cuestión de los prisioneros políticos es otro ejemplo claro: "Hubo la ley de amnistía y según el gobierno se habían liberado a 800 personas, pero nunca nadie ha tenido esa lista por más que se ha solicitado, no sabemos quienes son esos ochocientos. Sigue siendo un gobierno que no es transparente, que no da información".

Ante esa opacidad, la Comisión de la ONU ha recolectado información directamente de familiares y organizaciones locales de derechos humanos en Venezuela, a partir de lo cual considera que puede haber entre 379 y 500 presos políticos.

Otros ofrecimientos del gobierno de Delcy Rodríguez, como el acceso o cierre de algunas cárceles, también se han incumplido: "Solo permiten, recién, entrar a algunas cárceles de mujeres, y allí uno se da cuenta de que hay una narrativa que no coincide con lo que pasa realmente con las víctimas".

Para Macher, un "indicador contundente" de que los cambios en Venezuela son superficiales es que una muy pequeña fracción de los millones de los ocho millones de venezolanos que abandonaron el país ha retornado, lo mismo que los líderes más emblemáticos de la oposición, que siguen en el exilio.

"Creo que esta es la prueba más fehaciente de que todavía no existen las garantías, estoy segura de que ya hubiesen regresado si hubiera la posibilidad de un retorno digno, de que no van a ser reprimidos, metidos en la cárcel, que van a poder tener un trabajo decente", analiza.

EL Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidirá de aquí a principios de octubre si renueva o no por otro año el mandato de esta Comisión dedicada (desde 2019) a documentar las violaciones más graves en Venezuela, destinándole para ello los recursos que necesita.

Al respecto, Macher considera que es más importante que nunca que una instancia independiente pueda acreditar si se producen cambios efectivos en Venezuela, "si el aparato represivo se modifica, si las torturas se detienen, si los presos siguen aislado", particularmente frente a un eventual escenario de transición política.

Isabel Saco

Por EFE

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