El senador Ángel A. Toledo López radicó, por tercera ocasión, el Proyecto del Senado 1463 con el fin de reconocer oficialmente la Lengua de Señas Puertorriqueña (LSP) como la lengua natural, cultural y lingüísticamente legítima de la comunidad sorda en Puerto Rico. La medida busca proteger los derechos lingüísticos de esta población, preservar sus variantes regionales y ordenar la realización de un censo para recopilar datos oficiales sobre sus necesidades.
El anuncio de la pieza legislativa se dio en el marco de la presentación del libro de la educadora e intérprete Yarett E. Piñeiro Rodríguez, obra que documenta la historia, vocabulario y variaciones locales de la LSP. Durante el evento se enfatizó que la LSP no es una mera adaptación del American Sign Language (ASL), sino un idioma con identidad y estructura propias.
“Reconocer la Lengua de Señas Puertorriqueña es reconocer la identidad, la cultura y la dignidad de una comunidad que durante demasiado tiempo ha tenido que reclamar acceso a información y servicios en su propia lengua. Este proyecto procura que el Estado conozca esa realidad, la respete y pueda diseñar política pública a partir de datos confiables y de la participación de la propia comunidad sorda”, sostuvo el senador Toledo López en declaraciones contenidas en el comunicado.
El P. del S. 1463 faculta a la Oficina del Enlace con la Comunidad Sorda, adscrita a la Defensoría de las Personas con Impedimentos (DPI), a coordinar esfuerzos para promover y preservar la LSP en áreas como la educación y los servicios públicos. Asimismo, la medida ordena a la DPI y al Instituto de Estadísticas de Puerto Rico realizar conjuntamente un censo especializado para identificar las deficiencias de acceso en salud, educación y participación social.
Toledo López recordó que durante emergencias pasadas, como los huracanes Irma y María, el uso de intérpretes de ASL sin dominio de las variantes locales generó barreras de comunicación críticas para la población sorda en la Isla.
“La accesibilidad no se cumple con colocar a cualquier intérprete frente a una cámara. La información tiene que ser comprensible para las personas a quienes va dirigida, sobre todo cuando están en juego la salud y la seguridad. Las variantes de nuestra lengua de señas no son errores que deban eliminarse; son expresiones vivas de la diversidad de la comunidad sorda y deben estudiarse y preservarse”, enfatizó el legislador.
La actividad contó con la presencia del procurador de las Personas con Impedimentos, Fernando L. Díaz Rivera, quien respaldó la iniciativa junto a líderes y defensores de la comunidad sorda.
