La comunidad internacional lleva décadas "gestionando el conflicto" entre israelíes y palestinos "en lugar de resolverlo", explica a EFE la activista y exvicealcaldesa de Belén Lucy Talgieh, que advierte de que "sin justicia" ni "rendición de cuentas" ante los tribunales, "no hay reconciliación" posible con Israel.

"Es realmente difícil hablar de reconciliación ahora, con lo que está ocurriendo sobre el terreno, porque no tenemos justicia, no tenemos derechos. Para nosotros es más importante hablar primero de justicia restaurativa”, afirmó Talgieh, que se encuentra en La Haya para hablar de las mujeres en los procesos de paz, invitada por la Red Internacional de Acción de la Sociedad Civil (ICAN).

Antes de poder "hablar de verdad y reconciliación", tendría que abordarse la "fuerte asimetría de poder" que existe entre ambas partes, porque "no podemos sentarnos en una mesa para dialogar cuando no tenemos derechos".

Esta entrevista tiene lugar en el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que concluyó en 2024 que la presencia continuada de Israel en el Territorio Palestino Ocupado es "ilegal" y que Israel debe ponerle fin "lo antes posible", cesar las actividades de asentamiento y evacuar a los colonos.

Dos Estados

"Vivir en Palestina no es nada fácil. Es una forma de resistencia. Yo sigo viviendo allí, pero muchos jóvenes están emigrando a Europa y otras partes del mundo porque la situación se ha vuelto insoportable con este Gobierno fundamentalista y fanático. Eso es lo que no queremos", denuncia.

Preguntada sobre si todavía considera posible una solución de dos Estados, respondió que "nada es imposible, llegamos a la Luna y antes se decía que era imposible" y añadió: "Cuando hay voluntad, hay una manera", aunque no percibe hoy esa voluntad desde Israel.

"Si la Unión Europea o la comunidad internacional todavía creen en la solución de dos Estados, tienen que trabajar seriamente sobre el terreno", afirmó.

Los Acuerdos de Oslo, firmados en los noventa entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, establecieron un proceso de autogobierno palestino provisional y negociaciones sobre el estatuto final, pero más de tres décadas después, no hay acuerdo definitivo.

"El mundo ha estado gestionando y no intentando resolver el conflicto. Llevamos años sentándonos a negociar con Israel y ya ni siquiera hay una silla para nosotros en la mesa de negociación", lamenta.

Puestos de control

Talgieh advirtió de que la atención internacional sobre Gaza ha dejado en segundo plano el deterioro de las condiciones en Cisjordania.

"No nos comparamos con lo que ha ocurrido en Gaza, pero aun así la situación es realmente muy grave", denunció.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) contabilizó 925 obstáculos permanentes o intermitentes al movimiento de palestinos a finales de 2025, entre puestos de control, puertas en carreteras, barreras y otros bloqueos.

"Ha habido mujeres embarazadas que han tenido que dar a luz en puestos de control porque no se permitía el paso de las ambulancias. Cuando estás enfermo y necesitas acudir al hospital, pueden impedirte pasar. Hay personas que mueren en puestos de control por la falta de libertad de movimiento. Eso nuestra realidad cotidiana”, lamenta.

Además, entre enero y finales julio, OCHA había documentado en Cisjordania más de 1.380 incidentes relacionados con colonos en más de 250 comunidades palestinas; más de 2.300 palestinos habían sido desplazados por ataques de colonos y restricciones de acceso relacionadas.

"Llegan a un terreno, se instalan allí y dicen: ‘Esta es mi tierra’. ¿Quién puede decirles que no? Si te enfrentas a ellos, te pueden matar", señala.

También denuncia la "ruptura del tejido social" porque los palestinos están "geográficamente fragmentados". Ir a visitar Ramala u otro distrito "puede llevar horas" y, una vez en la carretera, "puedes encontrarte puestos de control cerrados" y "la gente acaba pensando que es mejor quedarse en casa y no desplazarse".

Falta de agua

Las consecuencias se extienden también a Belén, la ciudad de Cisjordania de la que procede Talgieh y cuya economía depende del turismo y las peregrinaciones cristianas.

"Tenemos 75 hoteles en el área de Belén y prácticamente todos están cerrados", aseguró Talgieh, cristiana palestina, que describió un fuerte aumento del desempleo con la ofensiva militar israelí en Gaza.

Talgieh denunció además problemas de acceso al agua, especialmente en verano, y explicó que muchas viviendas palestinas dependen de depósitos instalados en los tejados.

"Israel controla estos recursos. Además, para nosotros el agua es mucho más cara que para los israelíes", agregó.

Las demoliciones y ataques de colonos en Cisjordania han afectado a redes, tuberías y depósitos y han incrementado la dependencia del suministro de emergencia, según OCHA. Imane Rachidi

(foto) (video)

Por EFE

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