Plena Libre anunció este domingo que amplía su legado más allá de los escenarios con el lanzamiento de 'Plenamente Libre', una iniciativa de responsabilidad social que utiliza la música, la educación y la cultura como herramientas para crear espacios de aprendizaje, expresión y conexión.
Como parte de esta iniciativa, la agrupación culminó su primer proyecto, en el que ofreció, durante siete semanas, talleres de plena a un grupo de personas privadas de libertad en el Instituto de Bellas Artes y Estudios Universitarios del Complejo Correccional de Bayamón.
El nombre de la iniciativa resume su propósito: la plena como lenguaje y punto de partida; la mente como espacio para aprender, descubrir y transformar; y la libertad de expresarse y crear a través del arte.
Plena Libre concibe 'Plenamente Libre' como una iniciativa de largo plazo, con el compromiso de identificar nuevas comunidades y espacios donde su música pueda generar oportunidades de aprendizaje, expresión y conexión.
El cierre fue un plenazo en el que los participantes compartieron como músicos, de tú a tú, con los integrantes de la agrupación.
Interpretaron plenas tradicionales y composiciones escritas por ellos durante los talleres, e improvisaron coplas que corearon a viva voz los músicos de Plena Libre, la directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Melissa Santana, y personal del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) y de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
"Veo la plena como algo de comunidad, de ser y hacer comunidad. Es un espacio para aprender, descubrir, transformar y sentirse libre", expresó al abrir el encuentro Luisga Núñez, director de Plena Libre e hijo del fenecido Gary Núñez, fundador de la agrupación.
Los talleres semanales abordaron percusión, pandero, composición, lírica, improvisación y las estructuras tradicionales del género. Estuvieron a cargo de Luisga Núñez, Emanuel Santana y Víctor Vélez, con la participación rotativa de Paula Clemente, Rafael Falú y Miguel De Jesús.
El proyecto se desarrolló en colaboración con el Programa de Estudios Universitarios para Personas Confinadas de la UPR Río Piedras y el DCR. Contó, además, con el apoyo del ICP y del Programa Maniobra del Centro de Economía Creativa.
La coordinación interna estuvo a cargo de Gadiel Falcón y Juan Negrón, dos miembros de la población correccional que este año completaron la maestría en Gestión Cultural de la UPR Río Piedras. Plena Libre remuneró su trabajo, en reconocimiento al valor profesional de su labor.
Para Falcón, quien comenzó su bachillerato desde una institución de máxima seguridad y suma 11 años de estudios, este fue su primer proyecto como gestor cultural.
Uno de los frutos inesperados del proceso fue el de José Hernández, artesano y ebanista de oficio, quien por iniciativa propia construyó su primer pandero con un cuero que le facilitaron. Plena Libre trabaja en desarrollar un próximo taller dedicado a la construcción de panderos.