El seleccionador alemán, Jürgen Klopp, ha empezado su gestión al frente de la Mannschaft con cuatro partidos de la Liga de Naciones en los que los resultados han dejado que bastante que desear -dos empates, una derrota y una victoria- pero que han revelado indicios de lo que podría ser el comienzo de una transformación radical.

En los cuatro partidos, Klopp ha hecho debutar a 10 jugadores con la selección absoluta, ha utilizado tres porteros, Marc André ter Stegen, Alexander Nubel y Jonas Urbig, que fue el único del trío que repitió titularidad, y ha procurado inculcar un cambio de mentalidad y una disposición al despliegue físico y al trabajo colectivo en la recuperación de pelota.

Una victoria a domicilio contra Grecia (0-0) en el último partido -que hubiera estado dentro de la lógica de acuerdo con el dominio alemán en la primera parte- hubiera dejado todo en orden, también en lo relativo a la clasificación del grupo en la Liga de Naciones y hubiera confirmado el moderado optimismo que surgió tras el triunfo por 2-0 ante Serbia.

Ahora, Alemania tiene por delante dos partidos, ante Países Bajos en casa y ante Serbia a domicilio, que está en la obligación de ganar si quiere ser segunda de grupo. Pese a ello, desde el punto de vista de los resultados, Klopp se mostró completamente satisfecho tras el empate contra Grecia.

"Si hace una semana alguien me hubiera dicho que íbamos a poder jugar un primer tiempo así, no lo hubiera creído porque nunca había visto algo así. Los muchachos han jugado un partido increíble", dijo Klopp al canal privado RTL tras el encuentro.

El "gegenpressing" -es decir, la marca a presión tras pérdidas de balón- funcionó, según Klopp, en un 90 por ciento. A partir del minuto 60, sin embargo, el equipo pareció perder el rumbo y su dominio no fue tan claro.

Contra Serbia, en el partido anterior, las cosas habían funcionado mejor, no sólo en cuanto al resultado, aunque eso en parte se debió a que se trataba de un rival de menor envergadura. Y los dos goles, que hubieran podido ser más, para el 2-0 permitieron traducir el dominio en tres puntos.

 Una apuesta de futuro

Algo notable de los últimos dos partidos es que Klopp -que enfrentó los cuatro partidos con dos convocatorias casi completamente diferentes- se jugaron con los que muchos podrían considerar como el segundo equipo.

En la lista de ausencias estaban Niko Schlotterbeck -aunque lo fuera por lesión- Jonathan Tahl Joshua Kimmich, Jamal Musiala y Karim Adeyemi.

La ausencia que más se ha discutido es la de Kimmich, sobre todo después del partido ante Serbia en el que los tres centrocampistas -Aleksandar Pavlovic, Tom Bischof y Florian Wirtz- jugaron un partido excelente.

Klopp ha tratado de evitar que los elogios a Pavlovic y a Bishof, por delante de los cuales pareció renacer el mejor Wirtz, se convierta en un debate sobre Kimmich.

En todo caso, lo que parece claro es que Klopp no está pensando sólo en el próximo partido, sino que está tratando de crear algo a largo plazo. Los 10 debutantes apuntan a ello.

Entre los debutantes han destacado especialmente Urbig -que muchos ven como el portero del futuro, sobre todo si gana la lucha por la sucesión de Manuel Neuer en el Bayern- el lateral derecho Philipp Treu, Bishof, que debutó con gol, y el extremo Derry Sherhant.

Por otra parte, Waldemar Anton y Malik Thiaw mostraron que hay alternativas en el centro de la defensa cuando faltan Schlotterbeck y Tah.

En todos los clubes por los que pasó Klopp necesitó tiempo para imponer su fútbol. En el Borussia Dortmund para ello hizo una revolución en la plantilla y a la postre logró que el equipo volviera a la élite del fútbol alemán de la que se había despedido.

El deseo de volver a la élite

La situación en la selección se parece un poco a la situación que vivió Klopp al llegar a Dortmund. Se puede decir que, tras el título mundial en 2014 y el título de la Copa Confederaciones en 2017, Alemania se despidió de la élite mundial y el primer síntoma fue la eliminación en fase de grupos en Rusia 2018. El desastre se repetiría cuatro años después en Catar. La eliminación en dieceseisavos en el último Mundial también fue vista como algo decepcionante.

Ante esa perspectiva está claro que hay un deseo de un nuevo comienzo para poder volver a la élite. Y para eso fue fichado Klopp. Un nuevo comienzo -como el que logró en el Borussia Dortmund- es algo que requiere tiempo y paciencia. Está por ver si Klopp puede contar con ello.

Por EFE

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