Millones de litros de aguas residuales y toneladas de residuos circulan por el río Tijuana y se han convertido en una problemática ambiental que atraviesa la frontera entre México y Estados Unidos para terminar en el océano Pacífico, mientras organizaciones ambientalistas presionan para que el saneamiento forme parte de la revisión del T-MEC.

Así lo indicó este martes la directora de Comunicación y Políticas Públicas de la asociación Costa Salvaje, Fay Crevoshay, quien señaló que el problema debe atenderse en diferentes puntos de la cuenca y con participación de autoridades, organizaciones civiles y sectores empresariales de México y EEUU.

"Para resolver el problema del río hay que tomarlo por partes, no lo podemos tragar de un solo bocado, hay que hacerlo a pedacitos", expresó.

Crevoshay advirtió que las lluvias pueden movilizar los residuos acumulados en distintos puntos de Tijuana hacia el cauce, cruzar la frontera y llegar al Pacífico.

"Con las lluvias empieza la avalancha, es un tsunami de cosas que estamos tratando de prevenir. Tenemos prisa ahorita antes de que venga el súper El Niño, se esperan lluvias muy fuertes", indicó.

La presión ambiental llegó a instancias del T-MEC, actualmente en revisión, después de que San Diego Coastkeeper presentara ante la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), organización intergubernamental creada en 1994 por Canadá, Estados Unidos y México, una petición en la que cuestiona la aplicación de las leyes ambientales mexicanas en el manejo de las aguas residuales de Tijuana.

A esta iniciativa se sumaron organizaciones como Pronatura Noroeste, Wildcoast y Sierra Club, que han solicitado a las autoridades comerciales estadounidenses incorporar compromisos ambientales exigibles durante la revisión del acuerdo comerical.

Una cuenca bajo presión

Se trata de un río intermitente (que fluye sólo durante las lluvias), que nace en México, pasa por Tijuana y desemboca al sur de San Diego (Estados Unidos).

La contaminación rebasa la infraestructura hidráulica: las descargas y residuos cruzan hacia Estados Unidos y alcanzan el Pacífico, mientras las comunidades costeras enfrentan las consecuencias de un problema generado en ambos lados de la frontera.

Ante la posibilidad de lluvias intensas, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) realiza trabajos preventivos para reducir riesgos de inundaciones y mantener operativa su infraestructura.

La directora del organismo, Mónica Vega Aguirre, informó que hasta la semana pasada se habían retirado 4.000 metros cúbicos de azolve y limpiado varios kilómetros de la canalización del río Tijuana.

"Estamos fortaleciendo lo que es la parte preventiva a través de los desazolves de nuestra infraestructura", explicó.

Vega Aguirre señaló que existe una mesa multidisciplinaria con participación de los tres órdenes de Gobierno y que la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, gestiona ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la limpieza de la canalización.

Por EFE

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