El tribunal administrativo de Mónaco declaró este miércoles en suspensión de pagos al equipo de baloncesto del Principado, un paso más en su disolución total tras haber sido apartado de toda competición por motivos financieros y administrativos.
Si su muerte deportiva ya había sido decretada a mediados del mes pasado, cuando se le cerraron las últimas puertas de la competición, ahora le llega un golpe administrativo, el camino lógico para una empresa sin ingresos ni posibilidad de solventar sus deudas.
"El club se retirará ahora, con la esperanza de encontrar un camino hacia la reestructuración y, algún día, relanzar el proyecto. Abandonamos la pista tras haber permanecido invictos la pasada temporada y con doce trofeos franceses en sus vitrinas", escribieron sus dirigentes en un comunicado.
Ninguno de los intentos de reflotar su estructura ha dado frutos, el último de ellos la llegada de un inversor suizo que se había comprometido a inyectar 10 millones de euros, antes de retirarse.
Resta el pago de la deuda con el Estado monegasco, evaluada en 21,5 millones, que permitieron subsistir al club la pasada campaña en la que se hizo con cuatro títulos.
La suspensión de pagos es la etapa previa a la disolución de la empresa, a menos que aparezca un inversor que invierta para reflotarla, algo difícil para un club apartado de la competición.
Una situación que sus dirigentes trataron de revertir presentando un recurso ante la justicia francesa contra la decisión de las instancias del baloncesto nacional de apartarles de la tercera división.