Santiago Castro encontró un gol donde apenas cabía el balón y, rodeado de cuatro defensas, se inventó una vaselina deliciosa que abrió el camino de la victoria del Roma frente al Génova (2-0), mantuvo al equipo de Gian Piero Gasperini a dos puntos del Inter y permitió al delantero argentino celebrar su estreno goleador con la camiseta del conjunto romano.

Castro, titular por la sanción de Donyell Malen, celebró su primer gol con la camiseta del Roma con una acción de enorme calidad. Paró el tiempo en el minuto 58, con 0-0 en el marcador y tras un saque de esquina que acabó con el balón en sus botas cuando estaba en el vértice derecho del área pequeña. Encerrado por cuatro adversarios y prácticamente sin espacio para maniobrar, levantó delicadamente la pelota con la derecha para superar al guardameta. Una pequeña obra de arte ejecutada en una baldosa.

Santiago Castro encontró el premio a la confianza de Gasperini en una segunda mitad en la que el Roma terminó por imponer su superioridad. En el minuto 68, el canterano Lulli también se estrenó como goleador del primer equipo después de una magnífica acción individual de Matías Soulé, que desbordó a tres rivales por la derecha y remató a portería. El rechace cayó a los pies de Lulli, que marcó con la izquierda desde el interior del área pequeña.

Hasta entonces, el Génova de Daniele De Rossi, que regresó al Olímpico como entrenador rival, resistió las acometidas de un equipo que dispuso de varias oportunidades durante el primer tiempo. Soulé puso a prueba a Bijlow, Koulierakis cabeceó por encima del larguero y Balerdi estrelló un remate contra el travesaño tras un saque de esquina de Pisilli. Poco después, Rodrigo Mora también obligó a intervenir al portero neerlandés.

El Génova tampoco renunció al ataque. El Shaarawy, otro ex del Roma, estuvo cerca de aprovechar un error defensivo de Balerdi y, en el minuto 32, conectó un potente disparo desde fuera del área que se estrelló contra el larguero. Los dos equipos alcanzaron el descanso sin goles después de encontrarse con la madera.

Después apareció Santiago Castro, se inventó una maravilla ante Osmanjic, Frendrup, Wiafe y Ostigard. Los cuatro jugadores del Bolonia fueron testigos de la obra de arte del argentino, que abrió el camino de una victoria con la que su equipo se recuperó de la derrota ante el Real Madrid (3-4) en la Liga de Campeones y de dos empates consecutivos en la Serie A. Llenó de arte los tres puntos con los que el conjunto de Gasperini se mantiene en la pelea por el liderato.

Por EFE

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