El Senado de Puerto Rico aprobó ayer el Proyecto del Senado 1132, de la autoría del senador por el Distrito de Mayagüez-Aguadilla, Jeison Rosa Ramos, que enmienda la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico para establecer un agravante especial cuando ciertos delitos relacionados con drogas involucren fentanilo o sustancias relacionadas con fentanilo. La medida dispone penas adicionales de cinco, diez y hasta veinte años de reclusión, según la gravedad de la conducta.
La pieza legislativa, evaluada por la Comisión de lo Jurídico, añade un nuevo Artículo 411-B a la Ley Núm. 4 de 23 de junio de 1971, según enmendada. Conforme al texto aprobado, cuando una violación a determinados artículos de la Ley de Sustancias Controladas, entre ellos los relacionados con la fabricación y distribución de sustancias controladas, involucre fentanilo o una sustancia relacionada, esa circunstancia constituirá un agravante especial que se sumará a la pena del delito base.
“El fentanilo no es una droga más. Es una sustancia tan potente que apenas unos miligramos pueden causar la muerte, y muchas veces llega mezclada con otras drogas sin que la persona lo sepa. Quien trafica con fentanilo está traficando con la vida de nuestra gente, y la ley tiene que responder con la misma seriedad”, expresó el senador Rosa Ramos.
Según la medida, una vez se pruebe más allá de duda razonable la presencia de fentanilo, mediante análisis químico, toxicológico o prueba pericial admisible, el tribunal impondrá una pena especial de cinco años de reclusión, en adición a la pena correspondiente al delito base. El proyecto aclara que la presencia de la sustancia no podrá inferirse únicamente por su nombre común, apariencia, empaque, lo que diga el vendedor o los efectos que perciba la persona usuaria.
La pena especial aumentará a diez años cuando la conducta involucre la distribución, venta, entrega o transferencia a una persona menor de 18 años, o cuando ocurra en una escuela pública o privada, universidad, instalación recreativa, parque, centro de cuido o en sus alrededores. Además, cuando el Ministerio Público pruebe más allá de duda razonable que el fentanilo distribuido fue un factor sustancial que contribuyó a la muerte de una persona, la pena especial será de veinte años de reclusión.
“Detrás de cada sobredosis hay una familia destrozada. Por eso esta medida es más severa cuando se pone en riesgo a nuestros niños y jóvenes, cuando se trafica cerca de una escuela o un parque, y cuando el fentanilo le cuesta la vida a un ser humano”, sostuvo el legislador.
El proyecto define con precisión los términos “fentanilo” y “sustancia relacionada con fentanilo” e incluye expresamente que sus disposiciones no aplicarán al uso legítimo de la sustancia. Esto incluye su manejo conforme a la ley, sus reglamentos, una licencia, registro o autorización válida, o en el curso legítimo de la práctica médica, farmacéutica, veterinaria, científica o investigativa. Asimismo, toda propiedad, dinero, vehículo, equipo o bien utilizado o derivado de una conducta agravada por este artículo estará sujeto a incautación y confiscación, conforme a la Ley de Sustancias Controladas y las leyes aplicables.
La medida también atiende la prevención. El Departamento de Salud, en coordinación con el Departamento de Seguridad Pública, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), el Departamento de Educación y la Policía de Puerto Rico, desarrollará campañas educativas sobre los riesgos del consumo de drogas adulteradas con fentanilo, la prevención de sobredosis, la reducción de daños, el uso de naloxona, el acceso a tratamiento y los mecanismos de respuesta temprana. Además, Salud podrá establecer protocolos interagenciales para recopilar, analizar y divulgar datos sobre tendencias de fentanilo ilícito, sobredosis y muertes asociadas.
“Castigar con firmeza a quien trafica es parte de la solución, pero no es toda la solución. Tenemos que educar, prevenir y llegar a tiempo. Una familia que sabe reconocer una sobredosis y usar naloxona puede salvar una vida”, puntualizó Rosa Ramos.
De acuerdo con la exposición de motivos, el fentanilo puede ser hasta 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más potente que la morfina, y las autoridades de seguridad pública han advertido sobre su presencia creciente en el mercado ilícito de drogas en Puerto Rico.
Aprobado por el Senado, el Proyecto del Senado 1132 pasa ahora a la consideración de la Cámara de Representantes. De convertirse en ley, entrará en vigor inmediatamente después de su aprobación.
“Hoy el Senado envía un mensaje claro: en Puerto Rico, traficar con fentanilo va a tener consecuencias serias. Exhorto a mis compañeros de la Cámara a darle paso a esta medida con la urgencia que la situación requiere, porque cada día cuenta”, concluyó el senador.
