São Paulo, 23 oct (EFE).- Brasil apuesta por la moda sostenible para conquistar compradores extranjeros en un mercado internacional valorado en 10.600 millones de dólares en 2026 y con un potencial para alcanzar los 17.200 millones de dólares hasta 2032 apenas en el segmento de vestuario.

Según las proyecciones de la consultora Mordor Intelligence, esto significa que el mercado mundial de ropa sostenible crecería un 8,6 % al año entre 2027 y 2032, impulsado por la innovación en materiales ecológicos, la concienciación sobre el impacto ambiental y el crecimiento proyectado de las compras en línea y de los canales directos al consumidor.

El diferencial brasileño

Para aprovechar estas oportunidades, la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil) busca potenciar la internacionalización del sector de moda sostenible más allá del vestuario mediante la preparación de las empresas, la identificación de mercados estratégicos y el acercamiento a compradores internacionales.

La directora de Negocios de ApexBrasil, Maria Paula Velloso, explicó en una entrevista con EFE que la estrategia se centra en transformar la creatividad, la diversidad cultural, los conocimientos artesanales, las materias primas y la capacidad productiva brasileña en artículos de mayor valor agregado.

Esta también es una apuesta entre las marcas que buscan expandirse al exterior. Según la Asociación Brasileña de Estilistas (ABEST), el 40 % de las cerca de 180 empresas participantes en Fashion Label Brasil, programa de internacionalización desarrollado junto con ApexBrasil, adopta prácticas sostenibles o ecológicas.

Los retos de la sostenibilidad

Sin embargo, el crecimiento del sector enfrenta desafíos, como el mayor coste de las materias primas sostenibles, cadenas de suministro fragmentadas y poco transparentes, la falta de indicadores estandarizados y el escepticismo de los consumidores ante el greenwashing o afirmaciones ambientales engañosas, identificados por Mordor Intelligence como los principales obstáculos.

"Ya no basta con hablar de sostenibilidad, es importante demostrarla", coincidió Velloso, quien destacó que los compradores, especialmente los europeos, exigen información sobre el origen de los materiales, las condiciones de producción y las certificaciones que acrediten las prácticas ambientales y sociales.

La necesidad de demostrar esos atributos supone un desafío adicional para las empresas de menor tamaño, que deben asumir los costes de adaptación de sus procesos y de incorporación de nuevas tecnologías.

"Es fundamental apoyar especialmente a las pequeñas y medianas empresas para que incorporen nuevas tecnologías y prácticas sostenibles de forma accesible y económicamente viable", señaló Velloso, quien recordó que buena parte de las marcas brasileñas del sector son pequeños negocios.

Protagonistas en el extranjero

Un ejemplo reciente fue la primera edición del “Brazilian Sustainable Fashion in Milan”, llevada a cabo por ApexBrasil el pasado septiembre.

La iniciativa, que combinó un desfile dedicado a la moda sostenible con un showroom comercial, permitió a 10 empresas de micro y pequeño porte lucirse ante compradores internacionales en la capital de la moda italiana.

Entre ellas, Lybethras sobresalió con tejidos biodegradables y técnicas artesanales, mientras que Ludimila Heringer presentó creaciones con tintes naturales, estampados botánicos y bordados, y Villa Dharma apostó por fibras naturales y  redes de pesca desechadas.

Ya Proposta Verde incorporó unos 200 kilos de excedentes textiles industriales a su colección, mientras que Natural Cotton Color utilizó algodón orgánico naturalmente coloreado, cultivado en el semiárido del nordeste brasileño.

"El mundo busca cada vez más productos que concilien calidad, identidad y sostenibilidad. Y las marcas brasileñas ya llevan muchos de esos atributos en su esencia: nuestra diversidad cultural, la riqueza de nuestras materias primas, los saberes tradicionales y el trabajo hecho a mano", indicó Velloso.

Para la directiva, la clave para un protagonismo internacional cada vez mayor por parte del país está en “fortalecer aún más la sostenibilidad como diferencial competitivo y avanzar en la trazabilidad, la eficiencia de los procesos productivos y la adopción de prácticas de economía circular".

Por EFE

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