La líder ultraderechista francesa Marine Le Pen se opuso a delegar la defensa del país y a su "mutualización", en una clara referencia a la Unión Europea, y aseguró que será "nacional, con un Ejército nacional".
"Ambiciono dotar a Francia de nuevo de un Ejército potente y moderno", señaló la favorita de los sondeos para las presidenciales del año próximo, que se negó también a compartir la bomba atómica.
"Toda concesión de este instrumento de soberanía y de nuestra seguridad nacional es para mí un acto de traición", dijo la líder ultraderechista, en un momento en el que el actual presidente, Emmanuel Macron, promueve ejercicios nucleares conjuntos con otros países europeos para abrir el paraguas de protección a todo el continente.
Francia, única potencia nuclear de la UE, ha abordado recientemente una inversión en defensa impulsada por Macron. Le Pen aseguró que mantendrá "esos compromisos presupuestarios".
Agregó que tener la bomba atómica "no significa querer hacer la guerra" y dijo que apuesta por "una nación de paz", lo cual no constituye "un acto de debilidad" sino "una exigencia de la razón".
"Conmigo no habrá virilidad guerrera, ni esas demostraciones al tiempo ridículas y vanas, posturas de matamoros patéticos que nos dan vergüenza", indicó.
"La sangre francesa se ha derramado demasiado a lo largo de la historia y el país necesita a todos sus hijos (…) Por ello no enviaremos a jóvenes a morir en aventuras guerreras inconsideradas o irresponsables y menos en guerras que no son las nuestras", señaló Le Pen, que recientemente anunció un recorte de la ayuda financiera a Ucrania si llega al Elíseo.
La política concluyó que Francia "volverá a la política exterior del general De Gaulle hecha de tres exigencias: independencia, equidistancia y constancia".