Bulgaria celebra este domingo la segunda y decisiva vuelta de las elecciones presidenciales en las que se enfrentan la actual jefa de Estado en funciones, la prorrusa Iliana Yotova, y el europeísta Andrey Gyurov, un ex primer ministro interino.
Yotova ganó la primera vuelta del pasado 25 de octubre con un 35 % de los votos, apenas tres puntos porcentuales más que Gyurov, en unas elecciones marcadas por una fuerte abstención que alcanzó casi el 80 % del electorado.
Sin embargo, para la segunda vuelta los analistas esperan una mayor participación entre los 6,5 millones de ciudadanos con derecho a voto en el país balcánico.
Influyente en tiempos de crisis
Si bien el cargo presidencial en Bulgaria, un país excomunista y miembro de la OTAN y de la UE, tiene atribuciones sobre todo representativas, la Constitución le otorga cierta influencia, sobre todo en épocas de inestabilidad, muy frecuentes en los últimos años en este país, con ocho elecciones legislativas entre 2021 y 2026.
Además, tiene atribuciones como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y presidente del Consejo Consultivo de Seguridad Nacional —órgano clave para coordinar la defensa nacional— que han centrado la contienda presidencial, ante un electorado polarizado entre prorrusos y prooccidentales.
Yotova, respaldada por su antecesor en la presidencia y actual primer ministro, el también prorruso Rumen Radev, aboga por que la UE restablezca sus lazos con Moscú y cese la ayuda militar a Kiev.
Igual que Radev, la exdiputada del partido socialista BSP sostiene que el envío de armas a Ucrania solo prolonga el conflicto y califica de "belicistas" a los partidarios del respaldo militar a Kiev.
"Siempre dije que seré una presidenta de la paz. Sin paz no hay seguridad ni prosperidad. En Bulgaria hay muchos belicistas", dijo Yotova tras ganar la primera vuelta.
Por su parte, Gyurov rechaza firmemente la invasión rusa de Ucrania y acusa a Yotova y a Radev de "inacción".
Ataques en el mar Negro
Les reprocha asimismo evitar responsabilizar al Kremlin de los frecuentes ataques de drones contra cargueros internacionales frente al litoral búlgaro del mar Negro.
"Mientras los gobernantes infunden miedo con la guerra, su inacción permite que el conflicto llegue a nuestras costas", señaló Gyurov —que cuenta con el apoyo de las fuerzas europeístas y reformistas— tras un nuevo ataque marítimo esta semana.
"Pregunto a quienes usan la palabra 'belicistas': ¿cómo garantizan la paz y la seguridad en nuestras aguas? El Gobierno no sabe ni logra proteger a sus ciudadanos; Radev y Yotova son meros observadores que no informan ni toman medidas", añadió el exvicepresidente del Banco Nacional de Bulgaria.
El partido gobernante Bulgaria Progresista reiteró esta semana su respaldo a Yotova para la segunda vuelta, mientras que el primer ministro atacó a Gyurov por haber firmado durante su gestión como primer ministro interino (febrero a mayo de 2026) un acuerdo de cooperación militar con Kiev.
"El domingo elegiremos entre la paz y la guerra", dijo Radev al pedir el voto por Yotova "para que Bulgaria esté en manos seguras".
Enorme abstención
La votación del domingo pasado se caracterizó por una abstención récord: la participación se hundió hasta el 23 %, el nivel más bajo desde la caída del comunismo en 1989.
Analistas y la oposición achacan esta desmovilización al hartazgo ciudadano ante la continua parálisis política, la repetición sistemática de elecciones (ocho entre 2021 y 2026), la falta de candidatos y la desconfianza general hacia las instituciones.
"Las elecciones se han convertido en un voto de censura encubierto al gabinete de Radev y a su estilo de gobernar", declaró a EFE Dobromir Zhivkov, analista del instituto demoscópico Market Links.
Aun así, los expertos prevén una reactivación del voto para la ronda decisiva, impulsada por un resultado ajustado y por la marcada fractura ideológica entre prooccidentales y prorrusos.
Vladislav Púnchev