Miles de personas se manifestaron este viernes en las principales ciudades de Italia contra la carestía de la vida, las políticas del Gobierno de Giorgia Meloni y el rearme, en una jornada que tuvo en Roma uno de sus principales focos con una acampada frente al Coliseo que se prolongará hasta el domingo.

Las protestas se enmarcaron en una huelga general convocada por la Unione Sindacale di Base (USB) y estuvieron secundadas principalmente por estudiantes, trabajadores de los sectores público y organizaciones por el derecho a la vivienda.

Las movilizaciones, que se desarrollaron mayoritariamente de forma pacífica, se extendieron por ciudades como Milán, Florencia, Nápoles, Génova, Turín y Bolonia, así como por distintos puntos de Sicilia.

Desde la ejecutiva nacional de la USB, Stefano De Angelis, dijo que, según los datos de su organización, más de un millón y medio de personas habían participado en las protestas celebradas en todo el país, aunque todavía no hay cifras oficiales.

"Se han movilizado trabajadores, sectores populares, sin hogar y productores agrícolas contra la crisis económica que este Gobierno nos está imponiendo para financiar el rearme y los gastos militares que no tienen nada que ver con los intereses de la población", afirmó.

Acampada frente al Coliseo hasta el domingo

En Roma, donde las autoridades estimaban una afluencia cercana a las 20.000 personas, la principal manifestación partió de la Piazza del Cinquecento, convocada por sindicatos de base y colectivos estudiantiles, y avanzó hasta las inmediaciones del Coliseo.

Una vez allí, los organizadores anunciaron su intención de ocupar la Via dei Fori Imperiali, la avenida que conecta la céntrica Piazza Venezia con el monumento, e instalar tiendas de campaña hasta el domingo, coincidiendo con la celebración de una asamblea nacional.

La iniciativa, impulsada por la USB y el colectivo Lotta per la Casa (Lucha por la Casa), pretende convertir el lugar en un espacio de movilización y participación de los distintos sectores que han secundado las protestas en Italia.

"Esta manifestación no termina aquí. Seguiremos con la movilización hasta el domingo, cuando en esta plaza, bajo el Coliseo, celebraremos una gran asamblea nacional a la que acudirán representantes de todas las movilizaciones que hoy se han producido en el país", explicó De Angelis.

El sindicalista denunció también las restricciones que, según dijo, impiden a los manifestantes acercarse a Montecitorio, sede de la Cámara de los Diputados, y las calificó de "antidemocráticas".

"En cualquier país en el que se celebran manifestaciones contra el Gobierno se puede llegar a las sedes del Gobierno y del Parlamento. En Italia esto está prohibido", aseguró.

"Nos quedaremos aquí hasta el domingo, frente al Coliseo, para demostrar que, en cualquier caso, esta ciudad también debe ser un punto de participación en las movilizaciones de protesta", añadió.

Enfrentamientos y bloqueo de carreteras

El principal episodio de tensión de la jornada se produjo en Turín (norte), donde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la céntrica Piazza Castello.

Integrantes de la marcha lanzaron huevos, botellas y pintura roja contra los antidisturbios, a lo que los agentes respondieron con cargas y el empleo de mangueras de agua a presión.

Tras los choques, los participantes regresaron al campus universitario ocupado y anunciaron una nueva concentración a las 18:00 hora local (17:00 GMT) para proseguir con las protestas.

También en Roma se registraron lanzamientos de objetos contra la policía cerca del Coliseo.

La huelga también provocó importantes alteraciones en el tráfico, especialmente en Bolonia (norte), donde los manifestantes bloquearon los accesos a varios centros educativos y marcharon por la circunvalación, lo que obligó al cierre temporal de la autopista A14.

En Génova (norte), los participantes bloquearon los accesos al puerto, mientras que otras movilizaciones afectaron a la actividad cotidiana en las principales ciudades italianas.

La huelga de este viernes supone el inicio de un calendario de movilizaciones en Italia que continuará el próximo 20 de noviembre con la huelga general de todos los sectores convocada por la CGIL, la mayor central sindical del país, y el paro del sector del taxi previsto para el 14 de diciembre.

La jornada estuvo marcada por un fuerte dispositivos de seguridad en todo país tras los incidentes violentos registrados los pasados 17 y 18 de octubre en Milán, Turín y Bolonia, que llevaron al Ejecutivo de Meloni a aprobar un decreto extraordinario de seguridad y desplegar 500 militares en apoyo de las fuerzas policiales.

Por EFE

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