Los estadounidenses votan este martes en unas elecciones legislativas clave de medio mandato condicionadas por el alto costo de la vida, debido en parte a la polémica guerra con Irán y a la política arancelaria del presidente Donald Trump en los veintiún meses de su segundo mandato.

Estas elecciones marcarán los próximos dos años de la presidencia de Trump, de 80 años, ya que las encuestas vaticinan que los demócratas arrebatarán a los republicanos la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que el resultado aún es incierto en el Senado.

Aunque Trump se ha mostrado confiado en la victoria de los republicanos, los votantes acuden hoy a las urnas con los precios de la gasolina y el diésel más elevados nunca vistos en unos comicios en Estados Unidos.

El costo promedio de un galón (3,78 litros) de gasolina regular en el país se sitúa en 4,15 dólares, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, por sus siglas en inglés), aproximadamente 35 centavos más que el récord anterior en las legislativas de 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania.

De la inflación a la guerra comercial

Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025 aupado por los votos de aquellos que se mostraron convencidos de que el magnate inmobiliario lograría enfriar la peor inflación que había visto el país en cuarenta años.

No obstante, la inflación media en los últimos seis meses de mandato del antecesor de Trump, el demócrata Joe Biden, se situó en el 2,67 %, mientras que en los últimos seis meses, con Trump en la Casa Blanca, el dato supera ese nivel en un punto porcentual, ya que la subida media de precios entre abril y septiembre, el último mes del que existen datos, fue del 3,67 %.

Para frenar la inflación, la Reserva Federal de EE.UU. subió en septiembre los tipos de interés hasta la horquilla del 3,75 % al 4 %, lo que eleva el costo de las hipotecas, y está previsto que lo vuelva a hacer en diciembre, a pesar de la exigencia de Trump para bajar el precio del dinero y del respiro estratégico que la Fed se tomó en su reunión de octubre al no modificarlos.

Parte de la inflación se atribuye a la guerra comercial proteccionista iniciada desatada por Trump, que implicó castigar a sus socios con unos aranceles que hicieron que muchas importaciones resultaran menos asequibles para la ciudadanía.

Para cuando los economistas estimaron que ese impulso inflacionario ya estaba siendo absorbido por la economía llegó la decisión de Trump, el pasado 28 de febrero, de bombardear Irán e iniciar una guerra -a día de hoy tremendamente impopular- que ha minado desde entonces el flujo comercial a través del estrecho de Ormuz y disparado los precios de los combustibles.

De este modo, la gasolina regular en Estados Unidos cuesta ahora casi un 50 % más que en febrero, y el diésel, afectado además por los bombardeos ucranianos sobre refinerías rusas, está casi un 70 % más caro, unas subidas que se han ido contagiando al resto de bienes y servicios.

Buen dato del PIB y recelo a la IA

A su vez, la publicación del dato de crecimiento del producto interior bruto (PIB) del pasado jueves le deparó al 'trumpismo' una buena noticia y otra menos buena.

Por un lado, la economía estadounidense creció el 3,4 % en el tercer trimestre, al acelerar el paso con respecto a abril-junio y apoyándose en la resiliencia del consumo privado, que avanzó al mismo ritmo que en el trimestre anterior (3,8 %), lo que indica que, pese al incremento del costo de vida, los estadounidenses no dejaron de gastar en verano.

Por otra parte, la expansión económica se apoyó de forma importante en el auge inversor vinculado a la clara apuesta del Gobierno de Trump por la inteligencia artificial, ya que la inversión corporativa aumentó el 12,7 %.

Para algunos expertos, esto puede jugar en contra de los republicanos, ya que Estados Unidos es -paradójicamente- una de las economías desarrolladas en las que la IA desata más recelos, debido al fantasma de la destrucción de empleo y a la alta demanda de recursos y energía de los centros de datos que se multiplican por su geografía, lo que despierta el rechazo de unas comunidades que no quieren pagar aún más por agua o luz.

Las elecciones de hoy, celebradas a mitad del segundo mandato de Trump, renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado -33 de 100 asientos-, entre otros cargos locales y estatales.

Por EFE

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