La derrota 0-2 contra el Bayern Múnich, irrebatible de principio a fin, dispara la presión sobre el Atlético en la Liga de Campeones, con cuatro jornadas por jugar al límite: o lo gana todo para poder competir por entrar en el top ocho o, al menos, suma siete puntos para garantizar el pase, según los registros necesarios para ambas situaciones en las dos últimas temporadas.
En los dos años de vigencia de ese formato con 36 equipos en una misma tabla y ocho partidos para cada uno, el octavo puesto estuvo en 16 puntos tanto en 2024-25, con el Aston Villa, que añadió un +7 de diferencia goleadora (el Atlético fue entonces quinto), como en 2025-26, cuando el Mánchester City cerró el cupo de los ocho mejores, con esas cifras y un saldo positivo de seis entre goles a favor y en contra. El Atleti fue entonces decimocuarto.
Hoy, el grupo de Diego Simeone suma cuatro puntos en las cuatro primeras jornadas. Ha perdido con el Liverpool, por 2-1 en Anfield, y con el Bayern Múnich, por 0-2 en el Metropolitano; ha ganado por 2-0 al Manchester United en casa y ha empatado a uno con el Stuttgart fuera, con una primera parte muy por debajo de los exigible y una segunda más meritoria, que le sirvió para sumar un punto cuyo valor es incierto, si no logra más victorias.
A falta de cuatro jornadas, que lo enfrentarán al Viking y al Fenerbahce en casa y al Bodo/Glimt y el PSV Eindhoven fuera, tal situación estrecha el margen de error del Atlético a la nada para el top ocho. O gana todo o se queda fuera de las ocho primeras posiciones, que ofrecen dos beneficios: uno, jugar una eliminatoria menos, porque da vía libre y directa a los octavos de final; dos, el factor campo y un rival presuntamente más accesible en esa ronda, aunque tampoco es una garantía.
Lo sabe de primera mano el Atlético. En 2024-25, cuando fue quinto en la tabla, le tocó en suerte en octavos el Real Madrid, que lo eliminó en aquella tanda de penaltis en el Metropolitano del famoso doble toque decisivo de Julián Alvarez. En 2025-26, cuando fue decimocuarto, se midió en la ronda intermedia al Brujas y en octavos al Tottenham, al que sobrepasó con cierta suficiencia después del 5-2 de la ida en casa. En la vuelta perdió por 3-2. Luego eliminó al Barcelona y cayó en semifinales por la mínima con el Arsenal.
El pase, sobre los 11 puntos
La exigencia es menor para la simple clasificación, que circula entre los nueve puntos que se necesitaron como mínimo para estar entre los 24 primeros en el pasado curso, incluso con un balance negativo de goles a favor y en contra (fue el Benfica el equipo que ocupó esa posición, con 9 puntos y -2 de diferencia), y los once que se exigieron en 2024-25, cuando el Brujas cerró los billetes, también con un -4 de diferencia por el -7 del Dínamo Zagreb.
Contando con esos once puntos como presunta garantía para el pase, sujeta a todo lo que suceda de aquí al final, al Atlético aún debería sumar siete de los doce puntos por disputar. Eso quiere decir que, por lo menos, debe obtener dos victorias, además de, como poco, un empate. Ahora tiene cuatro puntos de doce posibles.
Supuestamente ha atravesado ya el tramo más difícil de su calendario (Liverpool, Bayern y Stuttgart, con nueve puntos, y Manchester United, con seis, están dentro del corte hacia arriba) y ahora le queda uno menos exigente, que empezará en casa contra el Viking noruego, que ha sumado un punto de nueve posibles a la espera de su duelo de este miércoles contra el Sabah. Será el próximo 25 de noviembre, miércoles.
Después, la hoja de ruta del Atlético pasa por Eindhoven, el 9 de diciembre. El PSV tiene actualmente cuatro puntos, pendiente de su encuentro de esta noche contra el Brujas.
Luego irá a Bodo, el 19 de enero, con una indudable incidencia de las temperaturas bajas en la ciudad noruega, que por esas fechas rondan entre 1 y -5 grados. Es una circunstancia desfavorable para el Atlético que también incide en ese partido, que probablemente será crucial. El Bodo/Glimt suma cuatro puntos en la actualidad en cuatro partidos, como el Atlético. Solo ha ganado un duelo, pero fue en su casa y al Borussia Dortmund por 1-0.
La última jornada, en el Metropolitano, será contra el Fenerbahce, cuya potente inversión del verano, al borde de los cien millones de euros en fichajes, aún no ha dado réditos en la Liga de Campeones. El equipo de Vedat Muriqi y Mason Greenwood aún no ha ganado, con una apabullante derrota en Birmingham, por 6-0 con el Aston Villa, y con sendos empates en casa con el Roma (1-1) y el Slavia Praga (2-2).
En el pasado ejercicio, disputadas las cuatro primeras jornadas, el Atlético llevaba dos puntos más que ahora. Había perdido con el Liverpool (3-2) y el Arsenal (4-0), pero había vencido al Eintracht Fráncfort (5-1) y al Union Saint-Gilloise (3-1). Después concluyó con trece puntos, porque, aunque se impuso por 2-1 al Inter y 2-3 al PSV, solo igualó en Estambul con el Galatasaray y cayó en la última cita con el Bodo (1-2).
Igualmente, en 2024-25 alcanzó el ecuador de esta fase con seis puntos, como en 2025-26. Había ganado 2-1 al Leipzig, había sufrido dos duras derrotas seguidas con el Benfica (4-0) y el Lille (1-3) y había vencido por 1-2 al París Saint-Germain, después campeón, en el Parque de los Príncipes.
Desde la victoria en la capital francesa, lo ganó todo en esa ronda: 0-6 al Sparta Praga, 3-1 al Slovan Bratislava, 2-1 al Bayer Leverkusen y 1-4 al Salzburgo. Lo necesita otra vez. El top ocho lo exige.
Iñaki Dufour