El telescopio espacial Swift de la NASA, que durante casi 22 años estudió las mayores explosiones del universo, reingresó este miércoles de forma descontrolada en la atmósfera terrestre sobre el norte de la isla indonesia de Sumatra, sin registrar por ahora daños, según confirmó la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
El observatorio se desintegró durante el reingreso, que se produjo a las 7:39 hora del este de EE.UU. (12:39 GMT), detalló esa institución.
La NASA había previsto que la mayor parte del telescopio, de unos 1.450 kilogramos, se desintegraba por el calor durante el descenso, aunque algunos de sus componentes podrían haber superado el paso por la atmósfera.
Antes de la caída, la agencia había cifrado en 1 entre 2.100 la probabilidad de que los restos causaran daños a alguna persona.
Por la inclinación de su órbita, los restos solo podían caer entre los 20,6 grados de latitud norte y sur, una franja que rodea el planeta y que en América va del centro de México al norte de Chile.
La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) explicó el martes en la red social X que su Centro de Operaciones Espaciales seguía la trayectoria del telescopio y evaluaba las posibles zonas de reentrada, entre las que figuran Colombia y otros países cercanos al ecuador.
La caída se volvió inevitable en agosto, cuando la NASA y la empresa estadounidense Katalyst Space renunciaron a que su nave robótica LINK, lanzada en julio, capturara el telescopio y lo empujara hacia arriba.
Lanzado en noviembre de 2004 para una misión de dos años, el Swift observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos, y más de 1.400 supernovas, según la NASA.
Sus datos se usaron en unos 7.000 artículos científicos.
Su rapidez para apuntar a fenómenos fugaces le permitió registrar en 2005, por primera vez, el resplandor de un estallido corto, de solo 0,03 segundos, lo que respaldó la teoría de que esas explosiones nacen de la fusión de dos estrellas de neutrones.
"El Swift nos deja un archivo extraordinario de observaciones en múltiples longitudes de onda que impulsará nuevos descubrimientos durante décadas", afirmó en octubre en un comunicado el director de la División de Astrofísica de la NASA, Shawn Domagal-Goldman.
Ese archivo público ocupa unos doce terabytes, con más de 1,5 millones de imágenes, y la NASA busca cómo cubrir con otras misiones la capacidad del Swift de reaccionar con rapidez ante los fenómenos cósmicos.