A partir del jueves pasado a las 8:30 pm, el Partido Demócrata se encontraba con un aumento de 41 escaños en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, garantizando una mayoría de mínimo 253, según proyecciones de CNN. Un número que aún se espera incrementará con todavía 29 contiendas camerales por decidirse.
Según CBS News, los demócratas podrían obtener hasta un máximo de 268 escaños. Mientras en el Senado, ya se han decidido 54 contiendas electorales a favor de los demócratas lo cual representaría un aumento de 7, en contraste al número previo de 47 senadores. Esta cifra podría crecer hasta 56, debido a los estados de Alaska y Mississippi, donde los senadores incumbentes republicanos Dan Sullivan y Cindy Hyde-Smith se encuentran dando la batalla por sus vidas políticas en una carrera sumamente cerrada donde actualmente los candidatos demócratas se encuentran en ventaja. Se estima que los resultados finales para estas dos jurisdicciones no se sabrán por mínimo una semana.
En Mississippi, continúa un retraso dado a la cantidad de papeletas provisionales por contabilizar y en el caso de Alaska, la cantidad de áreas remotas no accesibles por carretera, al igual que el voto ausente, los cuales se contabilizan hasta el 18 de noviembre, postergaría aún más el proceso varias semanas.
Poniendo en perspectiva la actuación históricamente pobre del Partido Republicano en estas elecciones; Iowa, Kansas, Texas, Ohio, South Carolina, North Carolina, lugares con reputación de lealtad intachable a las políticas del Presidente Trump, cayeron en manos de la oposición por márgenes históricos no vistos para demócratas desde el medio término del año 1974, plagado por la renuncia de Richard Nixon debido al escándalo de Watergate.
El presidente Donald Trump ganó el estado de Mississippi el 2024 contra Kamala Harris por 23%, lo cual podría representar un cambio en porcentaje de casi 24%. La última vez que un demócrata ganó Mississippi fue el Senador John C. Stennis en el 1982, quien abiertamente promulgaba las leyes de segregación del “Jim Crow South”. Drásticamente contrastando la política pública discriminatoria sureña de esos tiempos, Scott Colom, un hombre afroamericano, tiene un camino viable para convertirse en Senador-electo de Mississippi. Un acontecimiento inconcebible y no previsto por ninguna encuesta previo al 3 de noviembre.
De acuerdo a datos preliminares del laboratorio electoral de la Universidad de Florida, un poco más de 124 millones de electores participaron en la elección del martes, la suma más alta de votos en la historia de la nación Americana para unas elecciones de medio término. Aproximados finales colocan el porcentaje de participación de votantes habilitados en un 49.2%. Por ende, ocuparía la segunda posición de porcentaje de electores participando en elecciones de medio término en la historia moderna electoral del país (comenzando 1972), después del 2018. Durante el segundo año del primer mandato del Presidente Trump, el 50.05% de votantes acudieron a las urnas en el medio término.
Un trasfondo comparable en años recientes de una derrota monumental en el partido demócrata semejante a lo transcurrido esta semana, a dos años de la primera administración del presidente Obama, la colectividad sufrió una pérdida de 63 representantes y 6 senadores en el Congreso. Aquella ocasión culminó con una ventaja de 6.8% republicana en el voto popular. Sin embargo, los demócratas pudieron retomar su mayoría en el Senado.
El famoso “chillacking” caracterizado por Obama liderado por el llamado “Tea Party”, resultó en la redistribución cameral a una conservadora de 242-193. Este ciclo electoral, actualizaciones del voto popular a nivel nacional de acuerdo a C-SPAN, muestran un margen de 11.5%, 55% a 43.5% entre los dos partidos.
Figuras políticas conservadoras como el senador Ted Cruz de Texas y el gobernador saliente de Florida Ron DeSantis han calificado la ola histórica como una catástrofe. En una conferencia de prensa, DeSantis describió los resultados como “un impacto de un meteorito” y “cerca de un acontecimiento de nivel de extinción para los republicanos en muchas partes del país”.
De la noche a la mañana, el futuro político de posibles candidatos por el GOP a la presidencia el 2028, parecería permanecer indefinidamente en pausa y el aura de invencibilidad del Presidente Trump se disipó con sus mayores seguidores.
