El sistema educativo público de Puerto Rico continúa obsesionado con la administración de pruebas estandarizadas que miden de forma limitada la retención de datos. El mundo laboral moderno exige destrezas totalmente distintas: pensamiento analítico, capacidad de programar y trabajo en equipo multicultural.

Es impostergable renovar el currículo escolar en las escuelas intermedias y superiores, introduciendo programas de empresarismo joven, robótica, finanzas personales y educación ecológica basada en la acción.

Por Hector

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