La Junta de Supervisión Fiscal ha impulsado un plan piloto para obligar a los municipios pequeños a consolidar servicios esenciales como la recogida de desperdicios sólidos, la facturación de patentes y el mantenimiento de áreas recreativas en consorcios regionales.
Los alcaldes argumentan que esta centralización deteriorará la respuesta inmediata ante emergencias de las comunidades aisladas en la montaña y debilitará la autonomía local de los municipios históricos. Explicamos las finanzas de los ayuntamientos.