La Ley 60 de 2019 consolidó todos los incentivos contributivos de Puerto Rico en un solo código. Su propósito es atraer inversión externa ofreciendo tasas contributivas del 4% en ingresos corporativos y exención total sobre ganancias de capital para individuos que se muden a la isla.
Sin embargo, detractores señalan que la ley ha encarecido el mercado de vivienda, empujando a los puertorriqueños de clase media fuera de vecindarios como el Viejo San Juan, Condado y Rincón. Desglosamos los pros y contras económicos de esta política tributaria.