El secretario de Salud, Víctor Ramos, aseguró este lunes que junto a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) llevan a cabo una investigación sobre las causas de la salida de aguas negras con olor a heces fecales de las tuberías en el Hospital Pavia Hato Rey.

"Tan pronto fuimos informados ayer, ordené una investigación inmediata para verificar los hechos y salvaguardar la salud y seguridad de los pacientes, visitantes y del personal de la institución", dijo Ramos en un comunicado difundido hoy.

El funcionario indicó que un equipo de inspectores de la Sección de Licenciamiento de Instituciones de Salud de la División de Acreditación de Facilidades de Salud se trasladó al hospital para llevar a cabo la investigación inicial.

De acuerdo con el informe preliminar, el hospital activó un protocolo de mitigación que incluyó el suministro de agua embotellada para consumo y agua en galones para el aseo de los pacientes.

Las expresiones del titular de Salud se dan luego de que la Unión de Trabajadores Automotrices (UAW, en inglés), que representa a los empleados de la institución médica, denunció que por más de una semana brotan aguas negras con olor a heces fecales de las tuberías del centro sanitario.

Ante ello, la representante de la UAW, Desiré López, exigió el cierre inmediato del hospital, el cese de admisiones de nuevos pacientes y una investigación urgente del Departamento de Salud.

"Los empleados llevan más de una semana con aguas negras por todas las tuberías y con un olor a heces fecales insoportable. Así están trabajando en el Hospital Pavía de Hato Rey cuando se abre la llave, el agua sale negra y con peste", indicó López en un comunicado.

"En esas condiciones no se puede atender a nadie, mucho menos a pacientes de salud mental que dependen completamente del personal para su cuidado y su higiene", explicó.

La líder sindical detalló que la situación ha impedido el aseo básico de los pacientes, alegando que llevan varios días sin bañarse, mientras que los empleados cuestionan si la presunta contaminación del agua provoque un brote infeccioso dentro de la institución.

"El personal está haciendo lo imposible por mantener condiciones dignas, pero sin agua limpia no hay manera de garantizar la higiene ni la seguridad de nadie", añadió.

Salud, por su parte, dijo que desde el pasado 22 de julio, la institución mantiene en operación dos cisternas arrendadas de 1,500 galones cada una para garantizar el suministro de agua, mientras culmina la instalación de una nueva bomba, la cual, según informó el contratista, deberá estar completada durante esta semana.

Durante la inspección, el personal del Salud verificó las áreas donde actualmente permanecen hospitalizados 40 pacientes, constatando que el agua fluía clara y sin olor.

Asimismo, Salud dijo que entrevistaron a pacientes y empleados, quienes presuntamente no reportaron incidentes ni presentaron quejas relacionadas con la situación al momento de la visita.

Por EFE

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