Paula Gracia y Pilar Bernal
Tokio, 30 jul (EFE).- El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes el sudoeste de Japón causando al menos 34 muertos ha dejado también daños materiales y perturbado la actividad de fábricas de semiconductores y otras industrias en una región que busca convertirse en el 'Silicon Valley' nipón.
El sismo tuvo su epicentro en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, y alcanzó el nivel máximo de la escala sísmica japonesa en varias zonas de la región, provocando centenares de heridos, daños en infraestructuras, carreteras y edificios, además de varios desaparecidos que los equipos de rescate continúan buscando.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, informó este jueves en su rueda de prensa diaria que el Ejecutivo está verificando la situación de los daños en las numerosas fábricas que acoge la región, en particular de las "importantes" empresas de semiconductores, componentes electrónicos y automoción.
"En este momento es difícil realizar una evaluación detallada sobre el impacto del terremoto en la economía nacional", declaró, antes de señalar que el foco es "recuperar infraestructuras clave y vigilar las repercusiones en la actividad económica, en particular en las cadenas de suministro de semiconductores y automóviles".
Un parón en la 'Silicon Island'
El temblor golpeó el corazón de lo que Japón ha bautizado como 'Silicon Island', una zona que concentra alrededor de un millar de empresas tecnológicas, y en especial del sector de semiconductores, y que se articula en torno a la planta de la taiwanesa TSMC.
El mayor fabricante de chips avanzados del mundo admitió este jueves que se necesitará "cierto tiempo" para inspeccionar y calibrar los equipos de su fábrica en Kumamoto.
La mayoría de estas compañías, como Tokyo Electron o Toyota, confirmaron que habían suspendido sus operaciones para evaluar los daños en los edificios y las líneas de producción, sin llegar a confirmar daños mayores en sus instalaciones.
Otras firmas que producen piezas clave en la cadena de suministro de los chips, como Sony o Fujifilm, confirmaron a EFE que la suspensión era temporal pero indefinida, hasta confirmar la seguridad de sus fábricas, sin aportar mayores detalles.
Sin embargo, Kihara mencionó que en algunas de estas infraestructuras se produjeron daños como derrumbes de paredes o filtraciones de agua.
Kyushu: agua, electricidad y suelo industrial
La pregunta que surge es por qué estas multinacionales eligen esta isla a pesar de que se sitúa en una de las regiones geológicamente más activas del planeta, entre dos placas tectónicas y una densa red de fallas activas superficiales, que ya en 2016 registró un doble terremoto que dejó más de 200 muertos y centenares de heridos.
El profesor Hideki Wakabayashi de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Ciencias de Tokio explicó a EFE que esta región atrae a numerosos fabricantes porque ofrece "abundantes" recursos hídricos y superficie terrestre, además de suministro eléctrico fiable y mano de obra cualificada.
A esto se suma su ubicación geográfica con "excelentes" conexiones de transporte y una cercanía estratégica con Taiwán, epicentro de la inteligencia artificial (IA).
"La fabricación de semiconductores requiere enormes cantidades de electricidad y agua, y son pocos los lugares donde se dispone de estos recursos. Además, dado que Kyushu está cerca de Taiwán, los desplazamientos para los ingenieros y el personal de TSMC suponen una carga mínima", indicó a este medio Kazuto Suzuki, profesor de la Universidad de Tokio y experto en Seguridad Económica.
A esas ventajas se suman la depreciación de la divisa japonesa y la existencia de subsidios gubernamentales, factores que han ido llenando la isla de empresas hasta conformar el clúster tecnológico actual, explicó a EFE el analista de la industria Akira Minamikawa, director sénior de la consultoría británica Omdia.
El riesgo sísmico, en cambio, pesa poco en la ecuación. "No creo que las empresas decidan renunciar a expandirse allí simplemente porque Japón se considera una zona de alto riesgo", explicó Minamikawa, quien añadió que pese a que la construcción sísmica encarece las obras, las compañías tienen una "recuperación rápida" frente a estos temblores, para los que el país está bien preparado.
El experto recordó que al ser Japón un país propenso a los terremotos, la industria adoptó hace tiempo tecnologías de aislamiento sísmico y una construcción resistente, donde los seísmos "rara vez presentan problemas significativos" para el sector.
"Las operaciones pueden interrumpirse momentáneamente, pero prácticamente no hay problemas importantes", zanjó Wakabayashi.