La creciente aplicación de inteligencia artificial (IA), biometría y geolocalización al control migratorio ha llevado la frontera entre México y Estados Unidos al ámbito digital, con riesgos para los derechos humanos y la privacidad, advirtió Juan Carlos Barrón Pastor, director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante el Segundo Seminario Permanente Internacional Interdisciplinario sobre Emergencia Social Comunitaria, el académico señaló que herramientas de IA, vigilancia biométrica, reconocimiento facial y geolocalización forman parte de los mecanismos empleados en Estados Unidos para supervisar a migrantes.
El denominado Sistema de Gestión de Casos Alternativos a la Detención asigna perfiles de riesgo algorítmico y sostuvo que agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utilizan ese tipo de tecnologías.
Al dictar la conferencia magistral ‘Democracia y tecnologías: ética y gobernanza digital’, explicó que las solicitudes de asilo mediante la aplicación CBP One incorporan datos biométricos e información sobre el uso de redes sociodigitales, que pasan a integrar un historial digital.
A juicio del investigador, estos sistemas pueden reproducir sesgos y asumir de entrada que una persona migrante representa un riesgo, por lo que consideró necesario cuestionar la supuesta objetividad de los algoritmos, mientras se crean aplicaciones para evaluar "qué tan 'peligrosa' es la persona, asumiendo de entrada que por ser migrante debería serlo".
“La frontera ya no es solo física, ahora también es digital”, sostuvo Barrón Pastor, quien llamó a comprender el miedo y la soledad a la que se enfrentan las personas migrantes dentro de entornos vigilados.
También planteó reforzar protocolos de seguridad digital basados en derechos humanos, protección de la privacidad y una perspectiva humanista, además de reducir la exposición de comunidades y personas vulnerables.
Y consideró que existe un rezago jurídico frente al avance de estas tecnologías, por lo que pidió desarrollar capacidades para conocer su funcionamiento, aprovechar sus beneficios y, al mismo tiempo, impugnar decisiones automatizadas que puedan afectar derechos.
Barrón Pastor agregó que las compañías tecnológicas utilizan los datos compartidos en redes conforme a sus propios fines y sostuvo que las comunidades migrantes y otros grupos vulnerables aportan información que alimenta sistemas algorítmicos.
"Requerimos construir dinámicas basadas en la dignidad humana y el contacto social personalizado, más allá de las narrativas estandarizadas", concluyó.