El calor extremo en Ucrania está poniendo a prueba al sistema energético, maltrecho por los ataques rusos, y complicando las exportaciones de grano a través del Danubio, pues los niveles de agua han caído a mínimos históricos en buena parte del país.

En varias regiones se han registrado temperaturas récord. En Leópolis (oeste), la temperatura alcanzó los 35,4 grados el martes, la más alta para estas fechas desde el inicio de los registros en 1946, según el centro hidrometereológico estatal. Además, se pronostican temperaturas más altas para en los próximos días.

Las autoridades en Leópolis han instalado aspersores para ayudar a los residentes y han urgido a la gente a reducir el consumo de agua y electricidad, que ha estado subiendo en los últimos días.

En Kiev, el calor coincide con un empeoramiento de la calidad del aire debido a los grandes incendios ocasionados por los más recientes ataques rusos con misiles balísticos contra la capital y las zonas circundantes.

Esto ha llevado a las autoridades locales a emitir advertencias sobre el efecto para las personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, los niños, los ancianos y las embarazadas.

Los riesgos del nivel de agua

Para evitar tener que interrumpir el suministro eléctrico, las autoridades ucranianas han aplazado labores de mantenimiento y reparaciones necesarias en las centrales nucleares, que son esenciales para la generación de electricidad debido a los daños acumulados sufridos por otras partes de la infraestructura energética debido a los ataques rusos.

Según el Ministerio de Energía, el país también está listo para incrementar las importaciones de electricidad y cubrir un posible déficit, un riesgo que es más alto al atardecer cuando las plantas solares dejan de producir.

Sin embargo, en los países vecinos la ola de calor también ha llevado a la reducción de la producción eléctrica y a un consumo más elevado, lo que podría limitar la disponibilidad de importaciones.

Los niveles de agua en los ríos de Ucrania occidental también se encuentran en mínimos históricos, igual que en otros países de la región de Europa central y oriental.

"Se han quedado secos pozos normales y artesianos que llevan años operando. No recuerdo que el agua de nuestros lagos y ríos estuviera nunca tan baja", dijo a EFE Yakiv Basalko, un jubilado de la localidad de Manevichi en la región occidental de Volinia.

Los niveles bajos en el Dniéster ponen en riesgo el suministro de agua de las ciudades del sudoeste de Ucrania y de la vecina Moldavia, donde las autoridades han impuesto estrictos límites al consumo de agua.

El presidente de la agencia hidrológica ucraniana, Igor Gopchak, y el ministro de Medio Ambiente de Moldavia, Gheorghe Hajder, se reunieron l martes para valorar la situación del embalse del Dniéster, donde los niveles de agua han caído de forma significativa.

"En algunas zonas, ha perdido los rasgos característicos de un embalse", señaló el Ministerio de Medio Ambiente ucraniano en un comunicado este miércoles.

De acuerdo con el Centro Hidrometereológico Ucraniano, las altas temperaturas y las precipitaciones más escasas de lo normal continuarán a lo largo de agosto, con lo que la situación del suministro de agua puede todavía empeorar.

Efecto sobre las exportaciones

Los niveles históricamente bajos del Danubio provocan aún más problemas en un momento en el que los exportadores ucranianos de grano están buscando rutas alternativas, después de que los ataques rusos contra infraestructura y barcos paralizasen hace dos semanas el transporte a través de los puertosde Odesa, en el mar Negro.

Según el portal financiero Fixygen, el número de vagones cargados de grano en ruta hacia los puertos ucranianos del Danubio se multiplicó por siete la semana pasada, hasta 1.140.

Sin embargo, ahora mismo sólo pueden navegar embarcaciones de transporte de muy poco calado, lo que limita los cargamentos que salen a diario hacia el cercano puerto rumano de Constanta o hacia los barcos en el mar Negro. A diario se descargan sólo 50 vagones.

Estas limitaciones están reduciendo las exportaciones ucranianas de grano, incrementado los costes logísticos y reduciendo los beneficios de los agricultores, que ya se enfrentan a grandes dificultades debido a la escasez de mano de obra y los ataques rusos contra la infraestructura.

Los exportadores ucranianos esperan que las lluvias empiecen a mejorar los niveles de agua en un plazo de entre dos y cuatro semanas. Mientras tanto, Kiev está esforzándose por ahondar el cauce del Danubio cerca de sus puertos y ha instado a países vecinos como Polonia a ampliar el tránsito de grano ucraniano por sus puertos .

Rostyslav Averchuk

Por EFE

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