El monseñor Geraldo Ramírez Torres fue ordenado el sábado como nuevo Obispo de la Diócesis de Ponce en una actividad celebrada en el Complejo Deportivo y Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR).
En la actividad participó la gobernadora, Jenniffer Aydin González Colón y varios exgobernadores, la alcaldesa de Ponce, así como alcaldes, legisladores y líderes políticos.
“Comienzo expresando desde lo más hondo del alma, un profundo agradecimiento a Dios, nuestro padre por el don inmerecido de mi vocación. Agradezco también con honor filial a mis padres Andrés y Emma, quienes ya han celebrado su Pascua eterna. Ellos siguen siendo para mí un símbolo vivo de lo que significa una entrega generosa al Señor. De igual modo, recuerdo con cariño a mi hermano Pascual, quien también goza ya de la patria celestial de manera muy especial. Quiero agradecer a toda mi familia concretamente a mis hermanos, de quienes a lo largo de estos años he recibido apoyo sincero, constante y entrañable en mi vocación sacerdotal. Mi gratitud se extiende también con sincera y profunda afecto a los religiosos marielistas, quienes directa o quizás inadvertidamente, motivaron mis inquietudes vocacionales”, dijo el obispo en su mensaje.
“Quiero manifestar mi profunda gratitud a la santidad del Papa León 14. En este contexto tan significativo en el que orgullosamente hemos celebrado los primeros 100 años de nuestra diócesis de Ponce, me ha confiado el cuidado de esta amada porción de su pueblo. Experimento, un gozo profundo y una admiración indescriptible ante este don inmerecido que me ha regalado el Señor”, añadió.
Ramírez Torres pidió, al igual que Salomón, sabiduría para su nueva encomienda.
“Por eso pido humildemente al Señor que me conceda un corazón dócil, capaz de discernir su voluntad antes que buscar mis propios criterios. Un corazón que nunca deje de aprender de él y de su iglesia. Entiendo el obispo no es enviado para ejercer un poder humano, sino para transparentar la presencia del único y verdadero pastor de la iglesia, Jesucristo, mi episcopado tendrá sentido si está revestido de servicio”, sostuvo.
“Mis decisiones solo serán segundas si nacen de la escucha atenta del Espíritu Santo y mi ministerio solo será auténtico si está marcado por la caridad pastoral. Por eso ruego al Señor, que me conceda también la virtud de la prudencia. El pastor prudente es el que sabe discernir cuándo va a exhortar con firmeza, cuándo corregir con paciencia, cuándo consolar y cuándo saber esperar. La verdadera prudencia pastoral, virtud que ha de caminar siempre de la mano con la humildad, consistirá en adaptar el remedio a la necesidad espiritual de cada persona. Deseo que el señor también me conceda enseñar su verdad con convicción, defender su verdad con valentía y caminar en su verdad con alegría”, sostuvo.
Por su parte, la gobernadora Jenniffer Aydin González Colón entregó un reconocimiento por su trayectoria y lo felicitó personalmente ante el comienzo de esta nueva etapa de servicio pastoral.
“Hoy celebramos un momento muy especial para la Iglesia y para Puerto Rico. Monseñor Geraldo es hijo de esta tierra, conoce a su gente y ha dedicado su vida a servir, acompañar y llevar esperanza a quienes más lo necesitan. Le deseo sabiduría y fortaleza en esta nueva misión pastoral, y que Dios continúe guiando cada uno de sus pasos”, mencionó la gobernadora su mensaje.
“Hoy Ponce vive uno de esos días que se quedan para siempre en la memoria y en el corazón. Monseñor Geraldo no llega a Ponce como un extraño; es hijo de nuestra tierra y ha servido a nuestra gente durante más de 35 años. Hoy Dios llama a uno de los nuestros para asumir una gran misión de fe, esperanza y amor. Como alcaldesa y como ponceña, le digo: Ponce está con usted, su pueblo está con usted y esta Ciudad Señorial caminará a su lado”, expresó por su parte, la alcaldesa de Ponce, Marlese Sifre Rodríguez.
Desde 2007, monseñor Ramírez Torres ejerció como capellán en el Departamento de Corrección y Rehabilitación.
A lo largo de su ministerio, monseñor Ramírez Torres también ha ocupado diversas responsabilidades dentro de la Iglesia, entre ellas vicario general de la Diócesis de Ponce, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores, director espiritual del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y párroco de la Catedral Nuestra Señora de Guadalupe.
