La Fórmula Uno vuelve de las vacaciones con el GP de Países Bajos, duodécima cita del calendario que marca el ecuador de la temporada y en la que se repartirán un total de 33 puntos en lugar de los 25 habituales, ya que contará con la novedad de la carrera al esprint.

Después de casi un mes de parón estival y con la mitad del campeonato resuelto, Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) marca el paso del Mundial con 219 puntos, 50 más que Lewis Hamilton (Ferrari), su inmediato perseguidor, y 59 que George Russell (Mercedes), su compañero de equipo.

Tras cruzar el primero la meta en seis de las once pruebas disputadas, el joven piloto boloñés, que el 25 de agosto cumplirá 20 años, es el favorito para batir todos los récords de precocidad y levantar su primer campeonato de F1 cuando, en diciembre, la bandera a cuadros señale el final de la competición en Abu Dabi.

A pesar de la superioridad que pone de manifiesto su media docena de victorias, cinco de ellas consecutivas, en el formato corto Antonelli sólo ha conseguido subirse al primer escalón del podio en Silverstone, un fin de semana en el que, entre averías y sanciones, finalizó fuera de los puntos la carrera larga.

La joven perla de Mercedes todavía no sido capaz de imponerse en los dos formatos para sacar los 33 puntos posibles y cerrar un fin de semana redondo en ninguno de los cuatro grandes premios en los que se han disputado pruebas al esprint.

Un aliciente para sus rivales, que tendrán en Zandvoort la oportunidad de recortar distancias y abrir más el campeonato para evitar que el italiano llegue al tramo final con un colchón de puntos que le permita gestionar cómodamente su camino hacia el título.

Uno de los aspirantes a complicarle la vida es Hamilton, que en su segundo año en Ferrari ha recuperado las buenas sensaciones: es segundo en la general, suma más puntos que la temporada pasada cuando restan todavía doce carreras y no dudará en aprovechar cualquier concesión del líder.

El heptacampeón sólo ha ganado en Cataluña, una victoria que completan cuatro podios -dos segundos y dos terceros- y una regularidad que le ha permitido puntuar en todas las pruebas para seguir soñando con hacer historia con la 'Scuderia', levantar su octavo trofeo y destacarse como el piloto con más Mundiales en la F1.

Siguiendo su estela está Russell, tercer clasificado y otra de las amenazas para su compañero de garaje. El piloto británico fue primero en Australia y en Austria, a lo que habría que añadir las dos victorias al esprint que cosechó en China y Canadá.

Firmó, además, tres segundos puestos en Shanghai, Barcelona y Silverstone, pero el 'cero' de Mónaco, donde acabó duodécimo, y los abandonos de Canadá y, sobre todo, de Bélgica lastraron su progresión hacia el título cuando se encontraba en plena remontada.

Por detrás, tan sólo Charles Leclerc (Ferrari) en Silverstone y el vigente campeón Lando Norris (McLaren) en Hungaroring -y en la esprint de Miami- han sido capaces de romper la hegemonía de los de arriba y ganar una carrera este año.

El monegasco y el británico marchan cuarto y quinto en la clasificación, perseguidos a cierta distancia por el neerlandés Max Verstappen (Red Bull), que buscará darle una alegría a su afición y, de paso, subirse a lo más alto del podio, algo que no ha podido hacer esta temporada y que en el GP de casa se le resiste desde 2023.

Verstappen, que correrá con Liam Lawson como compañero debido a la baja por lesión de Isack Hadjar, ocupa la sexta plaza a 110 puntos de Antonelli, una diferencia que invita a pensar que ‘Mad Max’ está demasiado lejos para luchar por su quinto Campeonato del Mundo.

Aston Martin, ¿revolución en la zona baja?

En la zona baja, la cita de Países Bajos contará con el aliciente de comprobar la incidencia de la nueva unidad de potencia de Aston Martin.

Tras una primera mitad de año desastrosa en la que sólo han cosechado un punto -el de Alonso en Mónaco-, la escudería se encomienda a que las actualizaciones de Honda, el nuevo paquete aerodinámico de Newey y la magia del asturiano encajen para volver a ser competitivos.

El futuro del bicampeón parece estar condicionado, entre otras cosas, al rendimiento de su coche. En Hungría afirmó que tenía contrato y que no se movería, si bien su continuidad como piloto oficial de Aston Martin no ha sido confirmada y su figura, tras las renovaciones de Carlos Sainz (Williams) y Verstappen, centra los rumores de mercado.

La Fórmula Uno "cambia vuelta a vuelta", dijo Alonso en Hungaroring, donde aclaró que era "cuestión de tiempo" que Honda solucionase los problemas.

Declaraciones que van en la línea de las de Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, que hace días avanzó que habían alcanzado su “objetivo interno” con el nuevo motor.

La fecha marcada en rojo en el calendario ha llegado y el asfalto de Zandvoort revelará la realidad del fabricante británico. ¿Traerá Aston Martin la revolución a la zona baja? EFE

Pablo Pérez Espino

Por EFE

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