El viaje de la gobernadora Jenniffer González Colón a la ciudad de Nueva York, junto a su gabinete económico tuvo su momento cúspide con el toque simbólico de la campana en el New York Stock Exchange (NYSE). La misión buscaba proyectar solvencia y atraer capital privado, pero reavivó una histórica controversia política y es la brecha entre la imagen que el Gobierno vende afuera y la vulnerabilidad estructural que se vive adentro.
Por un lado, la delegación gubernamental promovió en Nueva York la condición de Puerto Rico como jurisdicción estadounidense, el acceso al mercado sin aranceles y la protección de propiedad intelectual. La Fortaleza informó que la política de relocalización industrial (Orden Ejecutiva OE-2025-012) ha generado 29 acuerdos con 27 compañías, una inversión privada proyectada de $2,600 millones y 5,069 empleos, junto a exportaciones por $53,900 millones e importaciones por $48,500 millones.
Por otro lado, la visita coincidió con interrupciones en el suministro de agua potable que afectan a sectores abastecidos por los embalses de Carraízo, La Plata y Cidra, además de averías en la red eléctrica y reclamos sobre la infraestructura pública. El contraste se profundizó cuando la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció el envío de miles de botellas de agua como ayuda humanitaria para la isla.
El viaje provocó cuestionamientos desde el propio ámbito legislativo. El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, señaló la fragilidad de los servicios esenciales al momento de buscar capital extranjero:
«Creo que la gobernadora debe comprender que hay un problema energético, de agua potable y de ineficiencia en unas agencias que tiene que ajustarse, como se pretende cada día, para que los inversionistas miren a Puerto Rico realmente como una opción».
Rivera Schatz añadió que controversias locales, como la cancelación del contrato de generación temporera a la empresa Power Expectations, impactan la percepción de transparencia que evalúan los inversionistas.
Ante los seccionamientos sobre la percepción pública del viaje en un momento de interrupciones de servicios, el secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Carlos Ríos Pierluisi, defendió la participación de la delegación en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE), donde la gobernadora encabezó el toque de campana:
«El mensaje que estamos llevando al mundo entero a través del New York Stock Exchange es que Puerto Rico está abierto para hacer negocios. Esto es un evento donde Puerto Rico nunca había participado… es un evento positivo porque es una plataforma mundial».
Confrontado en los medios sobre si la visita a Wall Street representaba una desconexión estratégica en medio del descontento social, el portavoz Jean Peña Payano defendió ayer el viaje argumentando que el evento de la campana es una plataforma mundial inédita para un territorio estadounidense.
«La gobernadora está partiendo de la premisa de que también el gobierno debe atraer mayor desarrollo económico… No quiere decir que se para el reloj, que se para la producción, que se paran las estrategias para nosotros poder seguir atendiendo el tema de los ciudadanos de a pie… Yo creo que aquí uno puede caminar y masticar chicle a la vez. La gobernadora para eso tiene un gabinete a quien ha delegado».
