Canadá afronta el nuevo ciclo internacional sin ruptura en el banquillo ni cambios bruscos de identidad después de completar en el Mundial de 2026 la mejor participación de su historia y con Jesse Marsch confirmado como seleccionador hasta 2030.

La federación canadiense, Canada Soccer, renovó al técnico estadounidense el pasado 25 de mayo, antes del Mundial, por cuatro años, una decisión que la entidad justificó por la transformación de la cultura y el estilo de juego del equipo y por la ampliación de la base de jugadores disponibles.

Los resultados del Mundial reforzaron esa apuesta. Canadá consiguió por primera vez puntuar y una victoria en una Copa del Mundo, accedió finalmente a una fase eliminatoria y derrotó a Sudáfrica en dieciseisavos antes de caer por 0-3 ante Marruecos en octavos.

El torneo confirmó además que la selección dispone de una columna vertebral con margen para llegar competitiva a 2030.

Alphonso Davies, de 25 años; Jonathan David, de 26; Ismaël Koné, de 24; Moïse Bombito, de 26, y Alistair Johnston, de 27, forman parte de ese núcleo, al que se han incorporado futbolistas todavía más jóvenes como Luc de Fougerolles, Nathan Saliba y Niko Sigur.

Por ello, Marsch no afronta una reconstrucción, sino una renovación progresiva que deberá dar relevo a algunos de los veteranos de la última etapa, entre ellos Jonathan Osorio, Maxime Crépeau, Cyle Larin y Richie Laryea.

El seleccionador ya había empezado antes del Mundial a ampliar la base de jugadores de la selección con jóvenes como Jeevan Badwal, Rayan Elloumi, Shola Jimoh, Noah Abatneh y Tiago Coimbra, además de intensificar la captación de futbolistas con doble nacionalidad.

Canadá tampoco comenzará su participación en la Liga de Naciones de la Concacaf cuando arranque la fase de grupos el 21 de septiembre.

Por su posición en la clasificación regional, está clasificada directamente para los cuartos de final de noviembre, junto con México, Estados Unidos y Panamá.

Antes, Marsch utilizará dos amistosos en casa, ante Chile el 26 de septiembre en Toronto, y frente a Perú el 3 de octubre en Montreal, como primer laboratorio del ciclo posterior al Mundial.

Tras 2026, el desafío canadiense ya no es demostrar que pertenece a la élite regional, sino consolidarse en ella y preparar un equipo capaz de mantener en 2030 el salto competitivo alcanzado como anfitrión mundialista.

Julio César Rivas

Por EFE

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