El fervor patriótico que desbordó este domingo la pista central Arthur Ashe, abarrotada de celebridades de Hollywood y del deporte, no bastó para impulsar a la promesa local Ben Shelton: el alemán Alexander Zverev se impuso por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 tras 3 horas y 33 minutos en un duelo en el que se sobrepuso a los constantes abucheos de la grada por su lentitud al servicio.
Para Zverev esta victoria representó la oportunidad de confirmar que su nombre merece estar entre los grandes de la historia, después de haber quedado atrapado entre dos generaciones, el 'Big Three' y la 'Sincaraz'.
La jornada en Flushing Meadows comenzó bajo un cielo gris y lluvioso que dio paso al sol justo cuando los tenistas saltaban a la pista. El cambio de tiempo transformó las gradas en una marea blanca, cuando los asistentes se colocaron al unísono las gorras conmemorativas del torneo que la organización repartía a la entrada.
Mucho patriotismo
La emoción patriótica la encendió el cantante Miles Caton con una sentida interpretación de 'America the Beautiful' previa al duelo.
Con cada punto ganado por Shelton, de 23 años y octavo cabeza de serie, el estadio estallaba en clamorosas ovaciones que resonaban dentro y fuera de la pista, donde decenas de aficionados al tenis seguían el partido a través de pantallas gigantes.
Dentro del estadio se oían gritos desde las gradas como: "¡Esta es tu casa!" o "¡Vamos, Ben!". Incluso en varios momentos del reñido segundo set, donde Shelton perdió 7-6(2), los más de 23 mil asistentes cantaron al unísono: "¡EE. UU., EE. UU, EE. UU!"
Shelton, que de haber ganado hubiese puesto fin a una sequía de títulos masculinos de Grand Slam para Estados Unidos que se prolonga desde Andy Roddick en 2003, pidió al público que lo apoyara aún más llevándose la mano a la oreja.
También hubo sustos, como cuando los miles de asistentes se llevaron las manos a la boca, sorprendidos, al ver que Shelton se cayó de bruces luchando por el tercer set, caída de la que se levantó sin problema.
El público celebró el primer set ganado por Shelton (5-7), el tercero, por todo lo alto, y gran parte del estadio se puso en pie, entre ellos el actor Brad Pitt.
No obstante, los aplausos de los asistentes fueron más reservados, y pocos se levantaron, tras la victoria de Zverev tras el cuarto set.
Abucheos a Zverev
En contraste, Zverev conoció la cara más implacable de Nueva York. El alemán, que se tomó largos lapsos de preparación e hizo botar la pelota cerca de veinte veces antes de ejecutar sus saques, desató el descontento de la afición.
Hasta se le comunicó una advertencia por violación de tiempo a Zverev en el cuarto set. Momento en el que se escuchó una fuerte pitada mientras el alemán conversaba con la jueza de silla.
Los abucheos y silbidos se intensificaron de tal modo que la megafonía del estadio y la jueza de silla tuvieron que solicitar silencio en reiteradas ocasiones para permitir el desarrollo del juego.
Desfile de estrellas
El espectáculo no estuvo únicamente en la pista azul, ya que en los palcos estaban repletos de rostros conocidos: como Pitt y la exeditora de moda Anna Wintour, a quienes se sumaron intérpretes de primera línea como Jeremy Strong, Adam Driver, Emily Blunt, Courteney Cox, Amy Schumer, Jerry Seinfeld, Katie Holmes, y Pierce Brosnan, a quien la cámara apuntó en el minuto 0:07 del partido.
El mundo de la música y la cultura estuvo encabezado por Lin-Manuel Miranda, Camila Cabello, la cantante Pink, el productor Benny Blanco y el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, mientras que el diseño lo abanderó Tommy Hilfiger y el deporte contó con la presencia el exfutbolista brasileño Ronaldo Nazário y el jugador de baloncesto Jalen Brunson.
Por Sarah Yáñez-Richards