Jose Mourinho definió la victoria del Real Madrid ante el Elche (2-3) como "un partido de tres caras": una de dominio, hasta el descanso; otra de bajada de nivel, hasta el empate; y otra de arriesgar, hasta el tanto final de Carlos Espí; una dinámica provocada, según el técnico portugués, por no cerrar los encuentros cuando disponen de ocasiones para ello.

"Nosotros hemos salido siempre con mucha calidad. Pero después nuestro partido tiene dos caras, en este caso tres caras: una con el 2-0, otra con el 2-2 y otra de o matamos o morimos. Es un partido de tres caras", explicó el portugués en rueda de prensa después del encuentro.

No mentía Mourinho al decir que "en los partidos del Real Madrid nadie se aburre, porque son muy divertidos". Los choques del equipo blanco en LaLiga esta temporada promedian 3,83 tantos por encuentro, mientras que la media de la competición está en 2,98.

Y eso que el Real Madrid no tiene una ratio de conversión demasiado alto. Los de Mourinho acumulan 124 disparos en seis encuentros de la competición doméstica, a una media de 20,67 por partido, aunque sólo 50 entre los tres palos, y 17 se han convertido en gol.

El técnico portugués hizo referencia a esa dificultad para cerrar los partidos con resultados más contundentes: "Es más difícil saber por qué, pero es fácil entender que hay partidos que parecen acabados y que, al final, no lo están. Partidos en los que tenemos tres, cuatro, cinco oportunidades para matar y no matamos".

"Después de no hacerlo, parece que pasamos de la facilidad, porque estaba fácil, a no controlar. Parece que entramos en una dinámica de: ‘Vale, no hemos marcado, no hemos acabado con el tres o el cuatro a cero, pero está acabado’. Me parece como cuando todo parece fácil y dejas las cosas andar", añadió.

Uno de los jugadores señalados por esta falta de acierto es Vinícius. El brasileño es el primero en ser consciente de que no está a su mejor nivel, como publicó en su cuenta de Instagram tras el partido en Elche y con el derbi frente al Atlético de Madrid en el horizonte: "Los goles van a volver… no puedo fallar tantas. Domingo hay más. ¡Hala Madrid!".

"No tiene explicación. La única que encuentro es un partido, entre comillas, fácil. Puedes interpretarlo del modo equivocado. Puedes pensar: ‘Esto está fácil’. Y no está fácil. Te meten un gol y la vida cambia", apuntó Mourinho.

Y eso sucedió en Elche, como había sucedido ante el Rayo Vallecano, ante el Inter, ante la Real Sociedad y ante el Espanyol. Partidos en los que el Real Madrid se había adelantado, sufrió para defender su ventaja (o llegó a perderla) y terminó ganando con menos solvencia de la que se preveía al comienzo. Por bajones físicos, por pérdida de concentración o por motivos inexplicables.

En el Martínez Valero, los cambios en los minutos finales, con la entrada de Endrick y Carlos Espí en lugar de Tchouaméni y Trent, lanzaron al equipo blanco al ataque y, en este caso, el movimiento salió cara para Mourinho gracias al 2-3 del delantero español. Pero el técnico portugués ya ha dejado claro que no le gusta esta "locura". EFE

Alba Calzado

Por EFE

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