El jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, presentó este miércoles la hoja de ruta económica del territorio para el próximo lustro, una ambiciosa estrategia de reconversión productiva que sitúa a la inteligencia artificial, la economía aeroespacial de baja cota y la innovación industrial como motores clave para blindar su condición de plaza financiera y logística global.
La iniciativa gubernamental llega respaldada por una notable mejora en las perspectivas macroeconómicas de la región administrativa especial, cuyo Gobierno revisó al alza la previsión de crecimiento del producto interior bruto para 2026 hasta situarla entre el 3,5 % y el 4,5 %, tras constatar una expansión del 5,1 % interanual durante la primera mitad del ejercicio, el mejor balance semestral en casi un lustro.
Durante su comparecencia pública, Lee subrayó que la excolonia británica consolida su transición desde la estabilidad institucional hacia una prosperidad económica duradera, apoyada en una mayor sincronización con las prioridades de desarrollo industrial diseñadas por las autoridades de Pekín para modernizar el aparato productivo.
Se trata del primer plan quinquenal elaborado por Hong Kong, que adopta por primera vez este formato de planificación a cinco años, empleado desde hace décadas por el Gobierno central chino, con el objetivo declarado de alinear mejor el desarrollo del territorio con las estrategias nacionales.
Alianza aérea y músculo fabril
En este sentido, la estrategia aeronáutica plantea un esquema conjunto en el que el diseño financiero, la investigación científica y las sedes corporativas se radicarán en Hong Kong, mientras que las líneas de ensamblaje industrial y fabricación pesada permanecerán ubicadas en China continental para maximizar las economías de escala y reducir costes.
Entre las medidas destaca el primer centro de Asia especializado en reconversión, mantenimiento y venta de componentes para aeronaves comerciales. Paralelamente, apoyará la homologación regulatoria de aviones de fabricación china y la adopción de infraestructuras para combustibles sostenibles de aviación en el área de la Gran Bahía de Cantón-Hong Kong-Macao.
Asimismo, el plan prioriza regular el transporte logístico no tripulado mediante flotas de drones comerciales, una iniciativa que se enmarca en la expansión de la Ciudad Aeroportuaria y en la reactivación turística, que sumó 26,71 millones de visitantes entre enero y junio, un avance interanual del 13 %.
Fiebre de silicio y tecnología
En el terreno tecnológico, el plan fija la meta de elevar el gasto en I+D al 3 % del PIB hacia finales de la presente década.
Para acelerar esta transformación, el Gobierno articulará incentivos financieros a pequeñas y medianas empresas para automatizar procesos, facilitará la homologación de vehículos autónomos y reforzará cuatro polos de innovación en microelectrónica, biotecnología y computación cuántica.
Este viraje responde a que la tecnología sostiene el comercio exterior hongkonés. Las ventas de mercancías al exterior crecieron un 28,9 % en el primer semestre por la demanda de microchips y componentes avanzados, partidas que representan el 70 % de las exportaciones de la urbe y canalizan un tercio de los circuitos integrados elaborados en el continente.
El Ejecutivo ratificó además el papel de Hong Kong como pasarela bidireccional entre el capital internacional y las corporaciones chinas, con prioridad en potenciar la gestión de patrimonios, profundizar en las transacciones en yuanes extraterritoriales y dinamizar los mercados de materias primas y metales preciosos.
Esta metamorfosis productiva se refleja en la Bolsa de Hong Kong, donde las firmas tecnológicas y de inteligencia artificial concentraron el 55 % del capital total captado a través de ofertas públicas iniciales en los últimos meses.
La paradoja del bolsillo local
Pese al dinamismo exterior y a una inflación contenida en el 2,6 %, el plan económico afronta una marcada asimetría interna. La reactivación discurre a dos velocidades muy dispares, pues mientras la inversión privada repuntó un 19,4 % en el segundo trimestre, el consumo de las familias apenas avanzó un 2,8 % en términos interanuales.
La cautela financiera de los hogares y la rápida migración hacia el comercio electrónico, cuyas ventas crecieron un 28 % en el semestre, continúan lastrando al comercio minorista tradicional, según datos del diario South China Morning Post.