El politólogo y excanciller de Perú, Javier González-Olaechea, defiende su candidatura "sorpresa" para dirigir la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y sostiene en una entrevista con EFE que él es la mejor opción frente a rivales con una perspectiva que "no valora" cómo se genera la riqueza o que buscan "resultados distintos haciendo lo mismo".

Su estrategia inicial fue ser "el factor sorpresa", explica con respecto a su candidatura, presentada pocas horas antes de vencer el plazo y luego de "auscultar" las posibilidades de los otros dos candidatos: la ministra española de Trabajo, Yolanda Díaz, y el actual director general que se postula a la reelección, Gilbert Houngbo.

El bagaje de González-Olaechea (67 años) incluye décadas de experiencia laboral que ha alternado entre el sector público de su país, organismos internacionales -incluyendo la propia OIT- y como empresario, un rol que considera que es el que más le distingue de sus rivales y que es uno de sus puntos más fuertes.

Cuando se le pide definir porqué los gobiernos, sindicatos y patronales deberían elegirlo a él, explica: "Con todo el respeto por la señora Díaz, tiene una visión que no valora cómo se genera la riqueza, cómo se generan los puestos de trabajo, la inversión, con gente que quiere apostar y ganar legítimamente. Creo que ella no incorpora este factor que es natural a la vida, creo que es una diferencia sustantiva".

Al respeto detalla que tuvo empresas en el sector textil, financiero y de la consultoría y que "sé lo que es pagar impuestos, obtener ganancias, pero también (tener) pérdidas, así que conozco el mundo del trabajo de manera real y directa".

En relación a lo que haría distintos a Houngbo, quien se presenta a un segundo mandato para el periodo 2027-2032, sostiene que éste pudo "administrar la crisis sin haber hecho grandes innovaciones" y agrega que "no se pueden obtener resultados distintos haciendo lo mismo, estabilizar la caja cortando solamente puestos de trabajo".

Las finanzas de la OIT se encuentran en una situación muy delicada, por deudas acumuladas por parte de algunos de sus Estados miembros, entre los cuales el más importante es Estados Unidos, que ha sido tradicionalmente el que más aportaba al presupuesto de la organización (22 % del total), pero que ahora debe sus contribuciones obligatorias de 2024 y 2025 (unos 173 millones de dólares), más lo que va de este año.

Para asegurar temporalmente la viabilidad financiera de la OIT, Houngbo ha propuesto medidas para reducir el 12,5 % del presupuesto, que incluyen el recorte de 120 puestos de un total de 3.400.

González-Olaechea expresa su divergencia frente a ese plan y confía en que "no habrá ningún problema para conseguir dinero adicional" para el presupuesto destinado a la cooperación técnica, el cual se financia con contribuciones voluntarias de gobiernos y otros donantes (diferente al presupuesto ordinario, que se sostiene en las aportaciones obligatorias).

Sin embargo, cuando se le pregunta de dónde piensa conseguir esos ingreso extra responde: "Si yo le contesto a esa pregunta, le estoy dando la fórmula a mis contrincantes".

Sobre el apoyo que puede esperar de Estados Unidos, país con el que el nuevo gobierno peruano ha estrechado lazos rápidamente, reconoce que hay una "relación cercana" entre ambos gobiernos , pero asegura que no es un tema que le preocupe.

En el momento de relaciones tensas entre EE.UU. y la OTI, el actual director general postergó el nombramiento de un estadounidense como director general adjunto encargado de políticas, un puesto tradicionalmente al mayor contribuyente, que en las circunstancias actuales ha pasado a ser China (20 % del presupuesto).

Sobre si estaría de acuerdo con nombrar a un ciudadano chino en ese puesto, González-Olachea dijo que discrepa con esta práctica porque "los puestos no tienen que ser asignados en función de las contribuciones, sino de las competencia, de la meritocracia".

Los tres candidatos participarán por separado este miércoles en Ginebra en una sesión de preguntas-respuestas con representantes de los gobiernos, de los sindicatos y patronales, que forman el modelo tripartito de gobernanza de la OIT, único en el mundo, antes de una sesión privada en octubre y de la elección final el 16 de noviembre.

Isabel Saco

Por EFE

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