El expresidente del Servicio Federal de Inteligencia (BND) alemán August Hanning es un funcionario de carrera que presuntamente buscó lucrarse vendiendo informaciones confidenciales a países como Azerbaiyán, una sospecha de traición que ha arrojado una sombra de duda sobre los servicios de seguridad de Alemania.

Hanning, nacido en 1946, trabajó bajo cuatro cancilleres -Helmut Schmidt, Helmut Kohl, Gerhard Schröder y Angela Merkel-, no perteneció nunca a ningún partido político y su larga cercanía con diversos órganos de seguridad le llevó a crear una red de contactos dentro y fuera de Alemania.

El ahora sospechoso entró al Ministerio de Interior en 1977, y en 1981 pasó a la cancillería, a donde -tras trabajar entre 1986 y 1990 en la antigua representación permanente de la República Federal de Alemania en la extinta RDA- retornaría para convertirse en estrecho colaborador de Bernd Schmidtbauer, encargado de coordinar los tres servicios alemanes durante el Gobierno de Helmut Kohl y conocido como "el agente 008".

Schmidtbauer estuvo siempre bajo sospecha de impulsar una especie de "política exterior paralela", y en ese contexto lanzó la carrera de Hanning encargándole misiones delicadas, como intentos de mediación entre la milicia de Hizbulá e Israel.

El 11-S, Irak y Guantánamo

Tras el fin de la era Kohl, Hanning se convertiría en 1998 en presidente de la BND, y durante su periodo al frente de esa agencia se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001, liderados por Mohamed Atta, que había vivido y estudiado en Hamburgo.

Hanning impulsó reformas del organismo, lo acercó más al Ejecutivo e impulsó el traslado del mismo de Pullach (sur de Alemania) a Berlín.

Con Hanning al frente de la BND se produjo el caso Curveball, en el que le escribió en una carta al entonces director de la CIA, George Tennet, que no podía confirmar la versión de un informante de su organización sobre la presunta existencia de armas de destrucción masiva en Irak.

Eso no impidió, sin embargo, que el entonces secretario de Estado de EE.UU., Collin Powell, usara los datos proporcionados por el informante del BND para justificar la intervención en Irak.

Otro episodio fue el caso de Murat Kurnaz, un alemán de origen turco que estuvo detenido entre 2002 y 2006 en la tristemente célebre prisión de Guantánamo.

Aunque los funcionarios alemanes que le habían podido interrogar se habían convencido de su inocencia, Hanning se opuso a que fuera trasladado a Alemania, como había ofrecido Washington.

En 2005 Hanning regresó al Ministerio de Interior, donde se convirtió en secretario de Estado encargado de cuestiones policiales y estrecho colaborador del entonces ministro, Wolfgang Schäuble.

No obstante, en el BND quedó su exjefe de gabinete, que en las investigaciones contra Hanning es identificado como Manfred D. y que está bajo sospecha de haber proporcionado cerca de 2.000 documentos a su antiguo superior.

Una segunda carrera

Al margen de sus presuntos negocios clandestinos con esa información, tras su jubilación en 2009, Hanning estuvo permanentemente implicado en debates sobre los servicios secretos y en debates políticos en general.

Así, por ejemplo, sostenía que el BND debía tener más atribuciones para dejar de ser "el vegetariano dentro de los servicios de espionaje" o, durante la crisis de los refugiados en 2015, intervino en el debate pidiendo al Gobierno de Angela Merkel un cambio de curso y un mayor control de la inmigración.

Paralelamente, siguiendo los pasos de su antiguo mentor Bernd Schmidtbauer, empezó a trabajar como asesor de seguridad, ocupación en la que sacaba provecho de su amplia red de contactos.

Esa carrera privada era vista con reserva por la Comisión de Secretos Oficiales del Parlamento, desde donde se habían criticado esas actividades, no sólo en el caso de Hanning sino también en otros de antiguos funcionarios.

En 2019, la insolvencia de un banco letón con lazos rusos, el PNB, en cuyo consejo de supervisión se encontraba el exjefe del espionaje, le dejó en la ruina, pues la justicia llegó a incautar parte de sus bienes para hacer frente a las demandas de compensación.

 

Descubierto por casualidad

Se conjetura que fue en esta época en la que Hanning comenzó presuntamente a vender secretos de Estado, debido a su acuciante situación financiera.

Sin embargo, fue por casualidad que saltó la sospecha, como parte de otra investigación: en septiembre del año pasado, el domicilio de Hanning había sido registrado por su posible participación en el intento de secuestro de los hijos de la multimillonaria Christina Block, y allí aparecieron documentos del BND.

Ello llevó a que la fiscalía infiltrara un agente en el entorno de Hanning, lo que terminó desencadenando las investigaciones sobre el posible espionaje.

Por EFE

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