El artista pop estadounidense Roy Lichtenstein es homenajeado en el Museo Whitney de Nueva York a partir de este domingo con una ambiciosa retrospectiva que expone cómo la obra del "visionario" creador, fallecido hace casi tres décadas, sigue más vigente que nunca en la era digital.
'Roy Lichtenstein: Like New' (Roy Lichtenstein: como nuevo), que abrió hoy las puertas a la prensa, reúne más de 130 obras, incluyendo algunas emblemáticas como 'Drowning Girl', 'Look Mickey' o 'Girl with ball', pero va más allá de la mera exposición para explorar sus ideas en torno a la "apropiación" y la circulación de la imagen.
"Él pensaba en ideas sobre la muerte de la autoría, pero a la vez se interesaba por la proliferación y circulación de imágenes, y esa es una de las cosas que hace que resulte tan visionario y urgente hoy", señaló una de las curadoras, Meg Onli, durante la presentación.
El recorrido comienza con un mural de casi 30 metros de largo recreado a partir del que Lichtenstein realizó en 1983 en la calle Greene, en lo que hoy es el Soho, ya destruido, y hace una reconstrucción de la exposición de debut que hizo en la galería de Leo Castelli en 1962, clave para definir su identidad estética.
Castelli, que había impulsado las carreras de Jasper Johns y Robert Rauschenberg, reconoció la "importancia revolucionaria" de las pinturas del artista, basadas en cómics dramáticos y publicidad de productos, y que usaban colores primarios, contornos gruesos y el patrón de puntos típico de las impresiones comerciales.
Una "máquina duplicadora"
La exposición propone a Lichtenstein como una "máquina duplicadora" y señala que "el verdadero tema de su obra es la reproducción", porque realizaba bocetos de las imágenes, las simplificaba y ampliaba con un proyector antes de transferirlas al lienzo, y usaba "plantillas perforadas" para pintar los puntos.
"Cuando piensas en Lichtenstein, piensas en un estilo sin esfuerzo (…) que parece hecho a máquina y, sin embargo, es enfáticamente hecho a mano", apostilló Onli, mientras que el otro curador, Alex Da Corte, explica que su arte "es grande, tiene cuerpo, es gráfico, es instantáneo, y luego hay que ralentizarlo".
Algunos de los mejores ejemplos son 'Look Mickey', de 1961, su "primera pintura pop" en la que transforma imágenes de un libro infantil de Disney, o 'Girl with ball', del mismo año, que se basa en la chica de un anuncio turístico en un periódico, y en ambos casos desembocando en un estilo de cómic.
Poco después, crearía el símbolo gráfico de la pincelada que aparece en pinturas, grabados o esculturas, incluida una de gran tamaño que se expone al aire libre en uno de los balcones del museo; y que así se "convierte en una representación de un gran gesto", según explicó en su momento el propio artista.
Asimismo, Lichtenstein lanzaría su serie de "Estudios del artista", inspirada en el famoso 'Estudio rojo' de Henri Matisse, en la que presenta interiores ficticios llenos de referencias artísticas y traducidas a su estética pop, con escenas que combinan cuadros existentes, bodegones y 'bocadillos' de cómic.
Espacio para reflexionar
Otra sala propone al visitante entrar en la "Sala de los espejos" y reflexionar frente a unos lienzos ovalados que "supuestamente no reflejan nada" pero contienen "puntos y ambiente", sostuvo Da Corte, y que Onli comparó con el "espejo negro" de los teléfonos inteligentes, que generan identidades digitales.
"Estábamos muy interesados en crear casi una experiencia religiosa con estas obras, como estar en un espacio que es reflexivo pero sin reflejos. Estas piezas, para mí, son la cima de la práctica de Lichtenstein", apostilló la experta.
En ese sentido, la muestra "enfatiza el entendimiento profético de Lichtenstein sobre la manera en que las imágenes circularían en el futuro" en la década de 1960, mucho antes de la existencia de los teléfonos y computadoras que hoy permiten compartirlo todo, concluyó el director del museo, Scott Rothkopf.
Nora Quintanilla