América Latina y el Caribe tienen unos activos y capacidades que el mundo necesita y que la región debe saber gestionar, manifestó este jueves la expresidenta chilena Michelle Bachelet en el 41º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que se celebra en República Dominicana.
"El mundo cambió y los países de América Latina y el Caribe tienen muchos activos que el mundo necesita, por los que el mundo está compitiendo además y que se han revalorizado en el nuevo contexto geopolítico", dijo Bachelet en la presentación del informe 'Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica'.
Según Bachelet, la región "debe mirarse en toda su diversidad", reconocer mejor los activos y capacidades que existen en las distintas subregiones y encontrar formas más concretas de trabajar juntos.
"El Caribe ocupa un lugar fundamental en esta conversación. Su experiencia frente a la vulnerabilidad climática, su relación con el mar, su riqueza natural y humana, y su capacidad histórica para construir cooperación en contextos complejos nos recuerdan que muchos de los desafíos que enfrentamos hoy no pueden abordarse desde una sola perspectiva nacional", indicó en la reunión que se celebra en la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Por eso, el informe, que fue presentado antes en Santiago de Chile, Ciudad de México y Río de Janeiro, "propone mirar con claridad un mundo que está cambiando, reconocer mejor los activos y las fortalezas de nuestra región, y preguntarnos qué debemos hacer para convertirlos en más capacidades, más cooperación y una mayor agencia para incidir en nuestro propio futuro", agregó.
El documento identifica cinco categorías de activos estratégicos en la región, comenzando por los recursos naturales, lo que incluye energía, seguridad alimentaria, minerales críticos, biodiversidad y agua dulce.
En segundo lugar están las capacidades productivas, humanas y financieras, que abarcan clústeres productivos, industrias creativas, ecosistemas de 'startups', bancos de desarrollo, las distintas diásporas y el talento humano.
Los otros activos son la región misma, con más de 660 millones de personas y un PIB combinado de 6,8 billones de dólares; la influencia política, basada en la diplomacia multilateral y zona de paz, y finalmente, el poder blando, representado en intangibles como la diversidad cultural, el patrimonio y una riqueza turística de relevancia global.
El informe señala también "ocho rupturas" en el orden mundial, como la globalización reconfigurada, erosión del multilateralismo, hegemonía unipolar, reconfiguración del poder blando, retroceso de la democracia, desinformación, retroceso en materia de derechos y fin del consenso mundial sobre el clima.
"El sistema multilateral que emergió de la posguerra nunca fue perfecto, ni completo, pero siempre aspiró a la universalidad, al predominio de las reglas mutuamente acordadas y el respeto a los derechos humanos", subrayó Bachelet, quien también fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Por eso, lamentó especialmente la quinta ruptura del orden internacional, "el deterioro sostenido de las instituciones democráticas con restricciones a las libertades civiles y políticas, una creciente polarización política, desconfianza institucional y mayor apertura social a alternativas no democráticas".
Igualmente puso énfasis en "el retroceso en materia de derechos de las mujeres y la igualdad de género", que consideró "parte esencial de lo que está ocurriendo y uno de los principales riesgos para el desarrollo humano que hemos registrado en las últimas décadas".