Francia vivió este jueves una nueva jornada de protestas estudiantiles salpicadas por enfrentamientos entre policía y manifestantes y por episodios como el saqueo de un instituto en Burdeos, al tiempo que el Gobierno francés ultima las respuestas concretas para aplacar la revuelta.
Tras las masivas movilizaciones del 6 de octubre, donde se registraron hasta 450.000 personas -según los sindicatos-, la de hoy, sin tener el mismo alcance, logró reunir a millares en diferentes puntos de Francia. Las protestas de París fueron las más numerosas.
A la plaza de la Bastilla, confluyeron miles de manifestantes para reivindicar una mejora en las condiciones de estudio para los 2,7 millones de estudiantes de institutos en Francia.
"Necesitamos ya medidas concretas. Mientras no se pongan encima de la mesa 10.000 millones de euros, no pararemos la movilización", advirtió en declaraciones a la prensa la portavoz de la Unión estudiantil, Sabrine Kharbach, quien habló de una lucha "histórica" que va más allá al agregar reivindicaciones que van desde los agricultores, pasando por los bomberos y los profesores.
La representante anunció la convocatoria de otra jornada de movilizaciones el 13 de octubre.
Al final de la protesta de la Bastilla, la policía lanzó gases lacrimógenos y realizó cargas para dispersar a los concetrados. La jefatura de policía denunció que ciertos manifestantes lanzaron adoquines y pirotecnia contra los agentes.
Acusado de azuzar las protestas, el candidato presidencial para 2027 Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa, LFI) celebró "una nueva toma de la Bastilla", en alusión a la fortaleza tomada por el pueblo parisino el 14 de julio de 1789, hito que marcó el inicio de la Revolución francesa.
Mientras, el ministro de Educación, Édouard Geffray, adelantó que este mismo jueves detallará un plan de reemplazos de profesores, uno de los reclamos de los jóvenes, quienes se quejan de no contar con docentes suficientes. Esta medida, según los organizadores de las protestas, no será suficiente para suspender las movilizaciones.
Numerosos incidentes
Varios incidentes relacionados con las protestas se registraron en el país. En Reims (noreste), un policía fue ingresado de urgencia tras recibir el impacto de un proyectil. Un joven fue puesto bajo custodia policial tras este hecho.
Un liceo en Lormont, cerca de Burdeos, resultó vandalizado por un grupo de personas encapuchadas, según un vídeo difundido en las redes sociales. El director evaluó los daños causados entre 100.000 y 200.000 euros.
Por otro lado, hoy se supo que el jefe de la policía municipal de la pequeña localidad Port-de-Bouc (sureste) fue suspendido de sus funciones después de que fuese filmado el pasado 2 de octubre intentando atropellar a un grupo de estudiantes de instituto.
La movilización estudiantil, que comenzó en las afueras de París a mediados de septiembre, ha estado salpicada por acusaciones mutuas de violencia entre manifestantes y policías y por graves destrozos materiales que ascienden ya a decenas de millones de euros.
Desde mediados de septiembre, al menos 6.600 personas han sido arrestadas por las protestas -la mayoría menores de edad- y unos 700 policías y gendarmes y algo más de 200 manifestantes han resultado heridos.
Debido a emblemáticos casos de adolescentes gravemente heridos durante los piquetes tras intervenciones policiales (uno perdió una mano, otro la visión de un ojo y un tercero sufrió graves heridas en la boca y la mandíbula), madres y padres se han asociado a las manifestaciones tanto para respaldar las reivindicaciones, como para proteger a sus hijos.
El Gobierno francés, por su parte, ha asegurado que las fuerzas del orden se han visto ante situaciones de extrema de violencia por parte de los manifestantes. EFE
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