Dani Carvajal busca equipo y el Getafe una fórmula para incorporarlo a su plantilla, pero entre ambos se han interpuesto el control económico de LaLiga y las versiones del presidente Ángel Torres: del reconocimiento médico a la "broma", del "humo" a la ruptura. La operación sigue sin concretarse y plantea una paradoja: aceptar un sueldo inferior puede no bastar para obtener permiso para jugar.
El lateral, de 34 años, permanece libre desde que terminó su contrato con el Real Madrid el 30 de junio. Atrás quedaron trece temporadas en el primer equipo, 27 títulos y seis Copas de Europa. Por delante, una decisión sobre cómo prolongar su carrera sin el escenario que lo convirtió en uno de los futbolistas más laureados de su generación.
El Getafe ofrecía y todavía ofrece una salida atractiva: seguir en Primera División y permanecer en Madrid. Para José Bordalás, es una oportunidad de añadir experiencia a una plantilla necesitada de refuerzos. El entrenador reclamaba jugadores de banda y su presidente encontró en Carvajal una posibilidad para cubrir esa demanda.
El martes 6 de octubre, Torres encendió la operación ante DAZN. "El mister me estaba pidiendo un banda, no encontrábamos. A ver si un carrilero le vale", explicó. Aseguró que faltaba resolver el encaje con LaLiga y añadió: "Ha pasado reconocimiento médico y todo". Incluso anunció la llegada del jugador al Coliseum a las cinco de la tarde.
La expectación llevó a la prensa a los aledaños del Coliseum. Allí encontraron otra versión. "Ya, pero de broma", respondió cuando le recordaron su anuncio. "De momento es humo", añadió. Admitió conversaciones para conocer el estado físico de Carvajal y la disposición del defensa, pero descartó un desenlace inmediato. Aquello que parecía una incorporación inminente volvió a convertirse en una posibilidad.
El miércoles 7 llegó otro giro. "No hay nada. Se ha roto todo", afirmó. Después sostuvo que no se puede romper nada si no existe un acuerdo. Y agregó: "Lo vamos a intentar". El presidente del club azulón, en dos días, ofreció un anuncio, una rectificación, una ruptura y una esperanza.
El sueldo pactado y el coste computable
Pero detrás del ruido, aparece un obstáculo concreto: la inscripción. Llegar sin traspaso no permite eludir el control económico. Un contrato barato puede consumir más margen del que representa el sueldo pactado.
El mecanismo busca evitar que remuneraciones artificialmente bajas oculten pagos adicionales. Su aplicación no acredita ninguna irregularidad del Getafe o de Carvajal, pero obliga a distinguir entre el salario acordado y la valoración aceptada para inscribir al jugador.
El artículo 31.9.c de las Normas de Elaboración de Presupuestos permite corregir esa valoración: "El Órgano de Validación podrá ajustar motivadamente la valoración presupuestada por el Club/SAD", dice la norma. El criterio de referencia es el valor razonable definido en el apartado anterior.
Por su parte, el artículo 113.5 establece que "el Comité desarrollará su cometido con arreglo a criterios objetivos". Entre sus factores figuran edad, lesiones, mercado, contrato, internacionalidades, títulos y partidos disputados. Debe considerar también las pruebas y argumentos del club. El apartado 2 prevé tres o cinco expertos independientes.
El artículo 93.1 fija que el coste de la plantilla no puede superar el límite asignado, salvo las excepciones previstas. Si la valoración aceptada es superior al sueldo pactado, el Getafe necesita encajar ese coste computable; no necesariamente pagar esa cantidad al futbolista.
Una puerta abierta
Entre las posibles soluciones, el artículo 92 contempla anticipar capacidad de inscripción mediante compromisos de ingresos, ahorros o aportaciones respaldados por garantías externas. Su autorización está sujeta a condiciones y al cumplimiento posterior de esos compromisos.
Fuentes del club explicaron a EFE que esperan intentar un acuerdo en algún momento de la próxima semana. Esa expectativa mantiene abierta una operación que el discurso público de Torres ha dado por avanzada, enfriada y rota.
Por ahora, Carvajal sigue sin una incorporación oficial al Getafe. Torres ha cambiado varias veces el relato; las exigencias económicas continúan pendientes. Después del reconocimiento, la broma y la ruptura anunciada, falta el único paso que convertiría todas esas versiones en fútbol: la inscripción. EFE
Juan José Lahuerta