El Diamante rosa, conocido como el 'Gran Condé', se exhibe desde mañana hasta el 3 de enero de 2027 en el Palacio de Chantilly, a unos 50 kilómetros al norte de París, un siglo más tarde de un robo que sacudió a la sociedad francesa de la época.
La muestra, titulada 'El Diamante Rosa', repasa la historia de esta legendaria piedra preciosa y aporta nuevos datos de la misma gracias a recientes "análisis gemológicos de gran envergadura", señalaron los organizadores.
La primera mención segura de la gema de más de 9 kilates aparece en 1740, en el inventario tras el fallecimiento de Luis Enrique, duque de Borbón y príncipe de Condé, bisnieto del Gran Condé.
Declarado joya inalienable y símbolo dinástico de los Condé en 1753, el diamante rosa sobrevivió a la Revolución y reapareció en el siglo XIX.
Tras pasar por la reina María Amelia y el príncipe Luis de Orleans, acabó en manos del duque de Aumale en 1866, pasando a ser una de las piezas más valiosas del Museo Condé de Chantilly.
El diamante estuvo cerca de no estar presente en esta muestra. El 12 de octubre de 1912, en medio de la oscuridad y de violentos vientos, Léon-Émile Kauffer y su primo Émile Souter cruzan los fosos del castillo de Chantilly y, en cuestión de minutos, se apoderan, en el gabinete de las gemas, del diamante rosa y de otros tesoros del duque de Aumale.
El caso apasiona a la prensa internacional y moviliza tanto a la policía francesa como a los servicios de Scotland Yard.
Durante dos meses, se reconstruye la escena y los investigadores siguen numerosas pistas sin resultado, hasta el inverosímil desenlace del caso.
Una empleada de la limpieza descubre en diciembre de 1926 una gran piedra rosa dentro de una manzana, en la habitación de un hotel parisino cerca de la estación del Este de París.
El hallazgo conduce a la detención de los ladrones, que ya habían hecho desmontar y revender la mayor parte de las demás joyas.