Mariana ConcepciónPrensa Abierta

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) conmemoró sus 80 años de historia con un llamado contundente de su militancia joven hacia el futuro político de la isla, destacando la urgencia de romper con las condiciones de vida impuestas por el bipartidismo y exigiendo un cambio estructural definitivo.

«El marca la historia de 80 años con miras al futuro. Las condiciones en las que vive Puerto Rico golpean particularmente a la juventud. Quienes tienen mucho que decir cuanto a la política puertorriqueña.»

Durante el evento conmemorativo, Mariana Concepción, ofreció un discurso enfocado en la necesidad de transformar el rumbo del país frente a los retos económicos y sociales actuales.

«La artista, la página de la historia y la candidata a la gobernación del Partido Independentista Puertorriqueño, Mariana Nogales, 16 años. Y nos va a ofrecer un mensaje desde el punto de vista de la juventud y a nombre de la familia del fundador del partido, Gilberto Concepción de Gracia.»

Vinculando su legado familiar con la lucha contemporánea, Concepción recordó los sacrificios históricos de los fundadores del partido y advirtió que la mayor amenaza actual para las nuevas generaciones ya no es solo la persecución política, sino el desplazamiento masivo y el alto costo de vida en su propia patria.

«Crecer hoy en Puerto Rico es enfrentarse a la dura matemática de intentar sobrevivir en nuestra propia tierra, el alto costo de vida, la imposibilidad de adquirir un hogar, la falta de un retiro digno y la precarización del trabajo son las políticas públicas silenciosas de quienes nos han gobernado.»

Asimismo, la dirigente criticó duramente las gestiones de gobernanza que han provocado la salida de miles de jóvenes hacia el exilio, convirtiendo a la isla en un lugar hostil para su propia gente mientras se privilegia a sectores extranjeros y poderosos.

«Convertido a la isla en un lugar inhóspito para los puertorriqueños, empujándonos al exilio mientras ellos siguen administrando una colonia donde nuestra gente no encuentra cómo sostenerse.»

Finalmente, el mensaje central cerró con un firme rechazo a la resignación, posicionando al independentismo no como una opción abstracta, sino como una herramienta práctica e innegociable para alcanzar la dignidad, la soberanía y la victoria política del pueblo puertorriqueño.

«Soy independentista porque soy puertorriqueña. No necesito más razones… La palabra que es el destino, la palabra que nos une, que es la libertad. ¡Que viva Puerto Rico libre y soberano! ¡A la lucha y a la victoria!»

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