Yan Diomande comenzó a ganarse la confianza de José Mourinho cuando Vinícius Júnior todavía era dueño de la banda izquierda del Real Madrid. Su crecimiento, primero silencioso y después cada vez más evidente, ya le convirtió en una alternativa habitual para el técnico portugués cuando la sanción del brasileño despejó el horizonte del extremo marfileño.

Ante el Sevilla respondió con un gol y una exhibición de velocidad, desborde y atrevimiento. Cuando el clásico asoma por el horizonte, Diomande empieza a demostrar que los 125 millones de su fichaje no tienen por qué pesar más que su talento.

A Diomande se le abrió una puerta con el castigo de cuatro encuentros que recibió Vinícius por su expulsión ante el Villarreal. Sin embargo, el marfileño ya llevaba varias semanas llamando a ella. Mourinho le concedió la titularidad en cinco de los últimos seis partidos, los tres más recientes de forma consecutiva, una secuencia que retrata su crecimiento después de no aparecer en ninguno de los cinco primeros onces de la temporada.

Su estreno como titular llegó ante el Rayo Vallecano y repitió frente al Elche, donde asistió a Mbappé. Después de sentarse en el banquillo contra el Atlético de Madrid, regresó al once ante el Villarreal, abrió su cuenta goleadora y mantuvo su sitio contra el Roma, donde volvió a asistir al delantero francés, y el Sevilla.

Los números también respaldan su crecimiento. Diomande suma 30 regates completados de 45 intentados, con un 67 por ciento de acierto, frente a los 16 de 38 de Vinícius, que presenta una efectividad del 42 por ciento. El marfileño supera al brasileño en una de las especialidades que convirtieron al siete madridista en uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo. Y lo hace con casi 200 minutos menos sobre el césped.

El peso de los 125 millones

Contra el Sevilla, Diomande dio un paso más. Participó en el contragolpe que culminó Güler con el primer tanto, intervino en la elaboración del segundo y filtró el pase a Mbappé que terminó en el penalti del tercero. Después cerró la goleada con un disparo violentísimo desde la frontal del área. Su actuación confirmó su crecimiento y añadió su segundo gol a las estadísticas de Liga.

También dejó regates sin premio y alguna elección equivocada en los últimos metros. Mourinho, lejos de esconder esas carencias, las expuso después del encuentro.

"Tiene mucho que mejorar y mucho para mejorar. Es joven, todavía naif y un producto no acabado. En el Real Madrid el nivel de exigencia es muy alto. En vez de jugar con el 25 a la espalda juega con el 125 que han pagado", explicó el entrenador madridista en rueda de prensa.

La reflexión del portugués retrata la particular mochila que acompaña a Diomande. Su fichaje convirtió cada intervención en un examen y cada partido en una prueba para justificar una inversión extraordinaria. A su edad, otros futbolistas todavía buscan su sitio en la élite. El marfileño debe hacerlo bajo el peso de una cifra de nueve dígitos.

Mourinho, sin embargo, encontró un precedente alentador en el propio futbolista al que Diomande pretende discutirle el puesto: "Me acuerdo mucho de cuando llegó Vini Jr. al Madrid y dos o tres años más tarde era un jugador de primerísimo nivel", recordó.

La comparación no es menor. Vinícius también atravesó una primera etapa marcada por la exuberancia en el regate, los errores en la definición y las dificultades para elegir la mejor solución en los últimos metros. Con el tiempo transformó aquellas virtudes desordenadas en armas decisivas.

El Clásico, su próximo examen

La sanción de Vinícius ofrece ahora a Diomande una oportunidad adicional. Después de actuar ante el Sevilla en la banda izquierda, el marfileño afrontará otros tres encuentros de Liga sin la competencia directa del brasileño, empezando por el clásico contra el Barcelona.

Será su mayor examen desde que llegó al Real Madrid. Mourinho tendrá que decidir qué hacer cuando regrese Vinícius, que mientras tanto podrá jugar en la Liga de Campeones y será titular el miércoles contra el Leipzig, según anunció el técnico portugués.

Diomande todavía tiene mucho camino por recorrer y demasiados millones sobre los hombros. Pero ya ha comenzado a desprenderse de una etiqueta incómoda, la de fichaje millonario a la sombra de Vinícius. El brasileño regresará cuando cumpla su castigo. El marfileño trabaja para que, cuando eso ocurra, su sitio en el once no dependa de ninguna ausencia.

Juan José Lahuerta

Por EFE

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